licprof
Poeta fiel al portal
ahi estaba pedrito en el balcòn, con su barbijo reglamentario, saludando con la mano:
habìa sido èl quien me insistìa en visitar esa casa bàsicamente un prostìbulo, habitado por una infinidad de mujeres
jòvenes por regla general, donde se adivinaba trata de personas en medio de la avenida
ahì mismo donde volvìamos de la escuela caminando, ahì mismo donde años despuès encontrè varios hermosos libros
que concluì que estaban ahì dedicados para mì, esperando, para no hablar de la mierdosa televisiòn: una pèrdida de
tiempo total, mirar ese aparato era no hacer nada, entregarle tu vida a esos artilugios electrònicos
entregar tu dinero, tu tiempo, tu cerebro y en definitiva tu ¡vida! a las
nuevas tecnologìas, montadas eso sì sobre las antiguas, indudablemente
como en una pelìcula de terror clase B, entramos a esas casas nefastas, nosotros, viejos peteros imperdonables,
con algo de dinero fruto de nuestros diarios trabajos y el sudor de la frente: de forma absolutamente estùpida
entregarìamos nuestros salarios a esa madama impìa incomparable con las regentas de las telenovelas
y todo a cambio de un bucal, nosotros los puteros nefastos, los putañeros inverosìmiles, los còmplices inconscientes
o bien conscientes
de aquel tràfico nefasto
y eso que tenìamos novias, yo al menos (no sè por què, pedro no lograba levantarse nada, se quejaba todo el tiempo de eso)
pero preferìamos, yo al menos, las bailarinas profesionales, no las aficionadas, las amateurs, mucho menos las principiantas,
aunque las milongueras estaban finamente engrupidas, con sus pretensiones de engancharse gringos y viajar a europa
parìs preferentemente roma, y muchas veces lo lograban, aunque fuera por un tiempo
se decìa que ella era un gato con botas, encerrado, sin prueba alguna, sin evidencia ni probanza alguna, eso decìan los que
ella no les daba ni 5 de pelota, yo incluido
todo era extraño en esas frìas milongas, con sus acerbas pretensiones, màs o menos huecas, o vacuas
pero peor eran esos antros de perdiciòn en los que se sospechaba la trata:
ellas decìan que con sus cuerpos tenìan derecho a hacer lo que se les diera la real gana
pero las defensoras de derechos decìan que no, que eso no era cierto, en todo caso un mito, en cualquier caso, un relato
en el peor sentido de la palabra, bàsicamente
què casa rara esa que estaba enfrente en diagonal de la chiflada (un bailongo mistongo y y obsoleto)
pero yo fui una vez sola y nunca màs, me reprimìa sabiamente, freud mediante, hobbes mediante
y sì, tambièn se sospechaba la trata, decìa pedro, por eso habìa dejado de gatear, por eso y por la plata
màs por la plata creo yo
tambièn asdrubal habia tenido sus tenidas y experiencia con lindas rameras: ir por ejemplo a tomar algo
y en el momento de la definiciòn la nami querìa cobrarle, què desilusiòn, una frustraciòn total, fundamentalmente
antiguamente, los deptos, llamados privados en la jerga, estaban cohabitados por 1 2 3 señoritas
que fungìan como prostitutas y por si fuera poco tendìan a presentarse a los efectos de que el cliente en cuestiòn
eligiera una cuando no 2, para el trìo
todo a los efectos de echarse un polvo, quiero decir acabar, eyacular, digamos
no sin antes franelear, pero para què desarrollar estos temas infames: lo cierto es que era un vicio maldito
carìsimo y aùn màs peligroso, màs en tiempos de pandemia, una zona gris entre el delito y la mala vida
habiendo perdido todo hàlito de romanticismo, y costaba abandonarlo porque el tipo la pasaba requetebien
con esas profesionales
quienes pretendìan que el estùpido en cuestiòn volviera pronto
como todo marketing que se precie de serlo
que volviera al espacio del crimen
pero estaba harto de entregar su dinero a las bellas prostitutas que vivìan de eso a falta de un trabajo mejor:
habìa otros trabajos pero los sueldos siempre eran misèrrimos, si podìas conseguirlo, ademàs
ademàs, eso de coger gratis no le agradaba para nada
el problema era que la plata fàcil se gastaba fàcil y no duraba nada o muy poco
salvo que la ahorraras en lugar de patinarla o compraras dòlares para invertir en una casa
criar al hijo, tener un buen marido, un esposo, un compañero trabajador
mientras tanto, habìa que aguantarse a los degenerados de toda calaña
seguir ganando dinero, que acabara ràpido y se vaya pronto
còmo dejar de lado ese vicio peligroso al borde del delito o zona de riesgo
que hoy combina las imàgenes antiguamente pornogràficas con los avisos publicitarios
aùn prohibido el rubro 59 en los periòdicos o ciertos papelitos de colores en las principales avenidas de la ciudad
por ejemplo corrientes, zona cèntrica o microcèntrica
cada tanto estallaba el escàndalo de la prostituciòn denominada vip fantasìas mediante entreverada con tràfico de drogas
y otras menudencias
ciertas parafilias innombrables inconfesables no se lograban explicar salvo mediante la psiquiatrìa
pero aquello atravesaba solapadamente el laberinto citadino como un secreto a voces
de pronto el novio o el esposo podìa descubrir que su compañera se prostituìa
a falta de empleo mejor
o el padre sospechaba que su hija gateaba durante el dìa
mintiendo que era secretaria o camarera
en un pub de palermo viejo o jòlibud
pero lo importante era sacarse de encima esos vicios realmente repugnantes
y llevar una vida tranquila
leyendo
escribiendo
escuchando buena mùsica
sea clàsica jazz tango o lo que fuere
pero el camino del vicio a la virtud era demasiado largo ahora
a causa de las facilidades que brindan las nuevas tecnologìas
facilidades que habìa que vencer a como diera lugar
so pena de caer en default y cesaciòn de pagos
habìa sido èl quien me insistìa en visitar esa casa bàsicamente un prostìbulo, habitado por una infinidad de mujeres
jòvenes por regla general, donde se adivinaba trata de personas en medio de la avenida
ahì mismo donde volvìamos de la escuela caminando, ahì mismo donde años despuès encontrè varios hermosos libros
que concluì que estaban ahì dedicados para mì, esperando, para no hablar de la mierdosa televisiòn: una pèrdida de
tiempo total, mirar ese aparato era no hacer nada, entregarle tu vida a esos artilugios electrònicos
entregar tu dinero, tu tiempo, tu cerebro y en definitiva tu ¡vida! a las
nuevas tecnologìas, montadas eso sì sobre las antiguas, indudablemente
como en una pelìcula de terror clase B, entramos a esas casas nefastas, nosotros, viejos peteros imperdonables,
con algo de dinero fruto de nuestros diarios trabajos y el sudor de la frente: de forma absolutamente estùpida
entregarìamos nuestros salarios a esa madama impìa incomparable con las regentas de las telenovelas
y todo a cambio de un bucal, nosotros los puteros nefastos, los putañeros inverosìmiles, los còmplices inconscientes
o bien conscientes
de aquel tràfico nefasto
y eso que tenìamos novias, yo al menos (no sè por què, pedro no lograba levantarse nada, se quejaba todo el tiempo de eso)
pero preferìamos, yo al menos, las bailarinas profesionales, no las aficionadas, las amateurs, mucho menos las principiantas,
aunque las milongueras estaban finamente engrupidas, con sus pretensiones de engancharse gringos y viajar a europa
parìs preferentemente roma, y muchas veces lo lograban, aunque fuera por un tiempo
se decìa que ella era un gato con botas, encerrado, sin prueba alguna, sin evidencia ni probanza alguna, eso decìan los que
ella no les daba ni 5 de pelota, yo incluido
todo era extraño en esas frìas milongas, con sus acerbas pretensiones, màs o menos huecas, o vacuas
pero peor eran esos antros de perdiciòn en los que se sospechaba la trata:
ellas decìan que con sus cuerpos tenìan derecho a hacer lo que se les diera la real gana
pero las defensoras de derechos decìan que no, que eso no era cierto, en todo caso un mito, en cualquier caso, un relato
en el peor sentido de la palabra, bàsicamente
què casa rara esa que estaba enfrente en diagonal de la chiflada (un bailongo mistongo y y obsoleto)
pero yo fui una vez sola y nunca màs, me reprimìa sabiamente, freud mediante, hobbes mediante
y sì, tambièn se sospechaba la trata, decìa pedro, por eso habìa dejado de gatear, por eso y por la plata
màs por la plata creo yo
tambièn asdrubal habia tenido sus tenidas y experiencia con lindas rameras: ir por ejemplo a tomar algo
y en el momento de la definiciòn la nami querìa cobrarle, què desilusiòn, una frustraciòn total, fundamentalmente
antiguamente, los deptos, llamados privados en la jerga, estaban cohabitados por 1 2 3 señoritas
que fungìan como prostitutas y por si fuera poco tendìan a presentarse a los efectos de que el cliente en cuestiòn
eligiera una cuando no 2, para el trìo
todo a los efectos de echarse un polvo, quiero decir acabar, eyacular, digamos
no sin antes franelear, pero para què desarrollar estos temas infames: lo cierto es que era un vicio maldito
carìsimo y aùn màs peligroso, màs en tiempos de pandemia, una zona gris entre el delito y la mala vida
habiendo perdido todo hàlito de romanticismo, y costaba abandonarlo porque el tipo la pasaba requetebien
con esas profesionales
quienes pretendìan que el estùpido en cuestiòn volviera pronto
como todo marketing que se precie de serlo
que volviera al espacio del crimen
pero estaba harto de entregar su dinero a las bellas prostitutas que vivìan de eso a falta de un trabajo mejor:
habìa otros trabajos pero los sueldos siempre eran misèrrimos, si podìas conseguirlo, ademàs
ademàs, eso de coger gratis no le agradaba para nada
el problema era que la plata fàcil se gastaba fàcil y no duraba nada o muy poco
salvo que la ahorraras en lugar de patinarla o compraras dòlares para invertir en una casa
criar al hijo, tener un buen marido, un esposo, un compañero trabajador
mientras tanto, habìa que aguantarse a los degenerados de toda calaña
seguir ganando dinero, que acabara ràpido y se vaya pronto
còmo dejar de lado ese vicio peligroso al borde del delito o zona de riesgo
que hoy combina las imàgenes antiguamente pornogràficas con los avisos publicitarios
aùn prohibido el rubro 59 en los periòdicos o ciertos papelitos de colores en las principales avenidas de la ciudad
por ejemplo corrientes, zona cèntrica o microcèntrica
cada tanto estallaba el escàndalo de la prostituciòn denominada vip fantasìas mediante entreverada con tràfico de drogas
y otras menudencias
ciertas parafilias innombrables inconfesables no se lograban explicar salvo mediante la psiquiatrìa
pero aquello atravesaba solapadamente el laberinto citadino como un secreto a voces
de pronto el novio o el esposo podìa descubrir que su compañera se prostituìa
a falta de empleo mejor
o el padre sospechaba que su hija gateaba durante el dìa
mintiendo que era secretaria o camarera
en un pub de palermo viejo o jòlibud
pero lo importante era sacarse de encima esos vicios realmente repugnantes
y llevar una vida tranquila
leyendo
escribiendo
escuchando buena mùsica
sea clàsica jazz tango o lo que fuere
pero el camino del vicio a la virtud era demasiado largo ahora
a causa de las facilidades que brindan las nuevas tecnologìas
facilidades que habìa que vencer a como diera lugar
so pena de caer en default y cesaciòn de pagos
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