Teresa Hernández
Poeta recién llegado
PRÍNCIPE VIENTO
No toques más
a la puerta roja de mi pecho
Príncipe Viento.
Llévame de viaje
cuando estaciones tu canto en mi ventana,
quiero conocer la fuente
de tu misteriosa juventud.
No me despiertas
jugueteando frente a mi casa.
Sé que eres tu
cabalgando una lata por mi calle.
Sabes que me gusta.
Enséñame el secreto
de tu silbido en mis cabellos
y no seas travieso con mis enaguas.
¡Cuantas veces
te has bebido mis borrascas
y enojado has sacudido mi cuerpo
y te has metido en mis poros
a soplar enfurecido la nube gris
que brotaba de mis ojos!
Háblame. Llévame de viaje
quiero conocer contigo
la raíz del arcoiris.
Lévame al abismo
para jugar con la campana
del eco de mi voz.
Llevame contigo Principe Ejekat,
quiero conocer el nido de mi congénita
reina de las alturas.
Llévame del brazo
a recorrer los mares
y detente
en el inmenso jardín de mis sueños.
Quiero platicar con las flores
y beberme sus vírgenes olores
para purificar mi casa.
Revélame
la belleza eterna de tus rizos
y la fresca textura de tu piel desnuda.
Oye, ¿Por qué no te quedas
en un sólo lugar?
¿Por qué me olvidas en el tiempo?
Sabes que mi pletórica fantasía
siempre en libertad vuela contigo
desbordando mi flor de fuego
tinta melancolía.
No te disfraces de planta
tocando a mi puerta
ni de pluma ni de papel.
¡Muéstrate!
y primeriza yo te diré
que eres bello, joven y apuesto.
No temas por tu desnudez
que desnuda se irá mi alma
como polvo en tu cuerpo
cuando tus labios besen mi piel.
No toques más
a la puerta roja de mi pecho
Príncipe Viento.
Llévame de viaje
cuando estaciones tu canto en mi ventana,
quiero conocer la fuente
de tu misteriosa juventud.
No me despiertas
jugueteando frente a mi casa.
Sé que eres tu
cabalgando una lata por mi calle.
Sabes que me gusta.
Enséñame el secreto
de tu silbido en mis cabellos
y no seas travieso con mis enaguas.
¡Cuantas veces
te has bebido mis borrascas
y enojado has sacudido mi cuerpo
y te has metido en mis poros
a soplar enfurecido la nube gris
que brotaba de mis ojos!
Háblame. Llévame de viaje
quiero conocer contigo
la raíz del arcoiris.
Lévame al abismo
para jugar con la campana
del eco de mi voz.
Llevame contigo Principe Ejekat,
quiero conocer el nido de mi congénita
reina de las alturas.
Llévame del brazo
a recorrer los mares
y detente
en el inmenso jardín de mis sueños.
Quiero platicar con las flores
y beberme sus vírgenes olores
para purificar mi casa.
Revélame
la belleza eterna de tus rizos
y la fresca textura de tu piel desnuda.
Oye, ¿Por qué no te quedas
en un sólo lugar?
¿Por qué me olvidas en el tiempo?
Sabes que mi pletórica fantasía
siempre en libertad vuela contigo
desbordando mi flor de fuego
tinta melancolía.
No te disfraces de planta
tocando a mi puerta
ni de pluma ni de papel.
¡Muéstrate!
y primeriza yo te diré
que eres bello, joven y apuesto.
No temas por tu desnudez
que desnuda se irá mi alma
como polvo en tu cuerpo
cuando tus labios besen mi piel.