puroamor
Poeta fiel al portal
Con alegría y zumbando
sobre mi cabeza,
las abejas van pasando …
dos gallinas, tres conejos, cinco patos,
en carrera ya se alejan.
Las flores del camposanto,
las llaman a la merienda.
Y el enjambre, tal cual soldados
con paso firme, avanza
sin darse tregua.
Entre tanta cripta olvidada,
el espontáneo jardín se alegra.
Y al posarse allí las abejas
las flores se les prodigan
para que cumplan con su tarea.
Glamorosos trinos surgen
de entre los pinos que ululan,
y sus hojas, una a una,
como silentes copos, caen
sobre las antiguas tumbas.
Las hormigas no descansan,
ni las ranas, ni los sapos
que al croar no desafinan.
Junto a los abandonados sepulcros,
¡existe presencia divina!
Y bajo la sombra de los árboles,
las almas de los difuntos
se regocijan con la animal algarabía,
anticipo de que al llegarse la noche
brotarán las nuevas alegrías…
No están solos los difuntos— me dije—,
Ni en apocalíptico silencio —pensé—.
El universo que es vida…
Jamás… ¡jamás! de sus muertos…,
se olvida…
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