¿Quién sabe que traerá el viento?,
uno de éstos o aquellos mediodías,
puede ser alegría o lamento,
amor, desilución o una lección de vida.
¿Quién conoce qué pasará?,
descartando poderes extrasensoriales,
¿quién predijo que el Sol saldrá?,
¿O que el Mundo estará cubierto de males?
Acaso, ¿Quién desea caminar solo por la luna?,
mirando el suelo, pensando en compañia,
deseando silencioso, aquella inmensa fortuna,
que no supo darle al nacer la vida.
Mas, nunca rendirse, me dijo una gitana,
¿Pero quién podrá comprobar que fué ella?,
si solo tengo una ilusión vaga,
de profundamente desear las estrellas.
¿Sabrá algún ser en ésta Tierra,
dónde ha quedado el amor verdadero?,
¿sabrá explicarme, con esperanza de guerra,
que sólo tengo que esperar lo que quiero?
¿Debería conocer el propósito de mi corazón?,
¿o solo desear con fuerte pasión,
que se apaguen las velas,
de la desilución?
Conserva la niñez, consejo divino,
mas nunca los hechos podrán derrumbarla,
¿Quién no tiene un poco de ese niño,
que supo muy bien como llevarla?
Con cada inocencia, despierta un relato,
con cada caída , una nueva lección,
¿Pero es que quién se cansa del llanto?,
¿Quién evita por siempre que lata su corazón?.
uno de éstos o aquellos mediodías,
puede ser alegría o lamento,
amor, desilución o una lección de vida.
¿Quién conoce qué pasará?,
descartando poderes extrasensoriales,
¿quién predijo que el Sol saldrá?,
¿O que el Mundo estará cubierto de males?
Acaso, ¿Quién desea caminar solo por la luna?,
mirando el suelo, pensando en compañia,
deseando silencioso, aquella inmensa fortuna,
que no supo darle al nacer la vida.
Mas, nunca rendirse, me dijo una gitana,
¿Pero quién podrá comprobar que fué ella?,
si solo tengo una ilusión vaga,
de profundamente desear las estrellas.
¿Sabrá algún ser en ésta Tierra,
dónde ha quedado el amor verdadero?,
¿sabrá explicarme, con esperanza de guerra,
que sólo tengo que esperar lo que quiero?
¿Debería conocer el propósito de mi corazón?,
¿o solo desear con fuerte pasión,
que se apaguen las velas,
de la desilución?
Conserva la niñez, consejo divino,
mas nunca los hechos podrán derrumbarla,
¿Quién no tiene un poco de ese niño,
que supo muy bien como llevarla?
Con cada inocencia, despierta un relato,
con cada caída , una nueva lección,
¿Pero es que quién se cansa del llanto?,
¿Quién evita por siempre que lata su corazón?.
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