por
Claudio Madaires
Sonríes con latidos de durmiente,
como si al fin me vieras indefenso
tras penetrar profundo en lo que pienso
con ojos de mirada transparente.
No pareces dormida aunque yaciente,
mientras la noche cumple su descenso
en el color aurora rojo intenso
que crece en plenitud hacia el Oriente.
Con ternura de amor te doy mi mano...
Quizás aún no sabes —¿no del todo?—
que es mano que no supe entrelazar
cuando fue primavera ni verano;
y sí ahora, en otoño, de este modo:
porque tarde he sabido cómo amar.
© Claudio Madaires
Claudio Madaires
Sonríes con latidos de durmiente,
como si al fin me vieras indefenso
tras penetrar profundo en lo que pienso
con ojos de mirada transparente.
No pareces dormida aunque yaciente,
mientras la noche cumple su descenso
en el color aurora rojo intenso
que crece en plenitud hacia el Oriente.
Con ternura de amor te doy mi mano...
Quizás aún no sabes —¿no del todo?—
que es mano que no supe entrelazar
cuando fue primavera ni verano;
y sí ahora, en otoño, de este modo:
porque tarde he sabido cómo amar.
© Claudio Madaires
Última edición: