Para Fasulo
Poeta recién llegado
Ya nadie la quiere escuchar. Mujer sola, rabiosa, triste, demente.
Las dádivas se agotan para pagar mercenarios del canto, del aplauso y del garrote. Sola, con su familia, sus pecados, sus crímenes y sus criminales. Incondicionales hasta el fin, del negocio y de la impunidad.
Sola se hunde en su miseria delirante de enemigos que se ocupó de hacer. Escupe a los vientos de cadenas y redes sus gritos de batalla rancios, roncos, hiel. Sola, con sus aplaudidores mientras estén.
Sola. Que se pudra.
Las dádivas se agotan para pagar mercenarios del canto, del aplauso y del garrote. Sola, con su familia, sus pecados, sus crímenes y sus criminales. Incondicionales hasta el fin, del negocio y de la impunidad.
Sola se hunde en su miseria delirante de enemigos que se ocupó de hacer. Escupe a los vientos de cadenas y redes sus gritos de batalla rancios, roncos, hiel. Sola, con sus aplaudidores mientras estén.
Sola. Que se pudra.