Hejaran
Poeta asiduo al portal
PIDO CLEMENCIA
¿A quién
le pido clemencia
por unos colombianos
humildes que enterraron
vivos en la selva?
Me gustaría
que estas letras
fueran leídas por esos
compatriotas que hacen
las veces de carceleros,
vendiendo su alma, no sé si por dinero
o por apoyar una causa.
Mil veces
me he preguntado
como pueden estos carceleros
tener encadenados a unos seres
por largos años, pudriéndose en la
manigua sin esperanza de vida, esperando
una muerte lenta pero segura que no llega.
Cuál es el delito
tan grande que cometieron
estos humildes hombres, para tenerlos
encerrados en jaulas como animales rodeados
de púas, humillados y hambrientos;
¿será que no son seres humanos?.
En los años
que llevo vividos,
nunca me imaginé que eso
de los campos de concentración hitlerianos,
se fueran a copiar en mi país.
Y menos que
gobiernos totalitarios
y democráticos, fueran
a apoyar estas atrocidades;
muchos de ellos todavía deben
de tener en sus mentes los crímenes
y las bajezas que se vivieron en los campos
de concentración europeos.
Aquí en mi
país está sucediendo
lo mismo que sucedió
en épocas de ingrata recordación
con la raza judía.
Familias enteras
destruidas, arruinadas
por la falta de sus seres
queridos, cabezas de familia
que quedaron desamparadas
por tener el infortunio de ver
como sus esposos, padres, hijos
y familiares, son secuestrados y llevados
a la selva a pagar condenas interminables
por delitos que no han cometido.
Este martirio
interminable parece
que no va a tener fin;
los colombianos no entendemos
porque muchos gobernantes apoyan
la conducta delictiva de estos delincuentes;
y se lucran de lo mismo, disfrazados de ovejas
cuando son unos lobos aprovechados y sanguinarios,
que se enriquecen con el derramamiento de sangre
de sus mismos compatriotas.
En estas
condiciones
a quién le podemos pedir
clemencia; si la clase política
Colombiana está prostituida y corrupta.
Los ejemplos
están a la vista;
en las cárceles de cinco
estrellas pernotan gobernadores,
alcaldes, senadores, congresistas,
ministros y toda clase de delincuentes
de cuello blanco.
En el congreso,
la cámara, las alcaldías
de ciudades y municipios
no se puede gritar cójalo
porque todos los políticos
se abren a correr.
Si estos son
los gobernantes,
que se puede decir
de los subversivos que tienen
a miles de colombianos confinados
en las condiciones anteriormente citadas.
¿A quién
le pido clemencia
por unos colombianos
humildes que enterraron
vivos en la selva?
Me gustaría
que estas letras
fueran leídas por esos
compatriotas que hacen
las veces de carceleros,
vendiendo su alma, no sé si por dinero
o por apoyar una causa.
Mil veces
me he preguntado
como pueden estos carceleros
tener encadenados a unos seres
por largos años, pudriéndose en la
manigua sin esperanza de vida, esperando
una muerte lenta pero segura que no llega.
Cuál es el delito
tan grande que cometieron
estos humildes hombres, para tenerlos
encerrados en jaulas como animales rodeados
de púas, humillados y hambrientos;
¿será que no son seres humanos?.
En los años
que llevo vividos,
nunca me imaginé que eso
de los campos de concentración hitlerianos,
se fueran a copiar en mi país.
Y menos que
gobiernos totalitarios
y democráticos, fueran
a apoyar estas atrocidades;
muchos de ellos todavía deben
de tener en sus mentes los crímenes
y las bajezas que se vivieron en los campos
de concentración europeos.
Aquí en mi
país está sucediendo
lo mismo que sucedió
en épocas de ingrata recordación
con la raza judía.
Familias enteras
destruidas, arruinadas
por la falta de sus seres
queridos, cabezas de familia
que quedaron desamparadas
por tener el infortunio de ver
como sus esposos, padres, hijos
y familiares, son secuestrados y llevados
a la selva a pagar condenas interminables
por delitos que no han cometido.
Este martirio
interminable parece
que no va a tener fin;
los colombianos no entendemos
porque muchos gobernantes apoyan
la conducta delictiva de estos delincuentes;
y se lucran de lo mismo, disfrazados de ovejas
cuando son unos lobos aprovechados y sanguinarios,
que se enriquecen con el derramamiento de sangre
de sus mismos compatriotas.
En estas
condiciones
a quién le podemos pedir
clemencia; si la clase política
Colombiana está prostituida y corrupta.
Los ejemplos
están a la vista;
en las cárceles de cinco
estrellas pernotan gobernadores,
alcaldes, senadores, congresistas,
ministros y toda clase de delincuentes
de cuello blanco.
En el congreso,
la cámara, las alcaldías
de ciudades y municipios
no se puede gritar cójalo
porque todos los políticos
se abren a correr.
Si estos son
los gobernantes,
que se puede decir
de los subversivos que tienen
a miles de colombianos confinados
en las condiciones anteriormente citadas.
DERECHOS RESERVADOS. HEJARAN