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Al fin el día ha llegado
en que he sentido la luz
y dejo a un lado mi cruz
como a un suceso pasado.
La ofensa la he perdonado
saliendo al fin del abismo,
renegando del cinismo
y alentando la bondad,
pues todo empezó en verdad
perdonándome a mi mismo.
Al fin el día ha llegado
en que he sentido la luz
y dejo a un lado mi cruz
como a un suceso pasado.
La ofensa la he perdonado
saliendo al fin del abismo,
renegando del cinismo
y alentando la bondad,
pues todo empezó en verdad
perdonándome a mi mismo.
Al fin el día ha llegado
en que he sentido la luz
y dejo a un lado mi cruz
como a un suceso pasado.
La ofensa la he perdonado
saliendo al fin del abismo,
renegando del cinismo
y alentando la bondad,
pues todo empezó en verdad
perdonándome a mi mismo.
Muy buena décima, estimado Cirhian, me ha encantado.
Si no somos capaces de perdonarnos a nosotros mismos.... ¿cómo vamos a perdonar a los demás?
Aplausos para tan buena reflexión, voy a ver si yo también soy capaz de sentir esa luz.
Un abrazo.
Javier