Percibo yo el desdén como salario
Aquí en la carne tibia de mi pecho.
Si no llegó hasta tí, mi verso hecho
Por esa oscura senda del calvario.
Supongo que por ser innecesario
Mi valor. Y que yo por el despecho
De la ofensa hacia mí; es que ahora acecho
Con palabras de pálpito en el diario.
No entiendo el orden hecho que os gobierna,
Ni la razón alcanzo yo a tener.
Aun sabiendo que no hay palabra eterna.
Ni el fracaso podrá a mí detener.
Que en mi ser bien adentro sé que inverna
El verso por vocablo del placer.