Pasión y sensualidad IX (merece la pena)

La Sexorcisto

Lluna V. L.
A veces se necesita
parar el tiempo,
unas caricias
que te retornen
de un mundo
demasiado frustante;
rápido como una cuchilla
en el que cada dos por tres
las palabras se endemonian
y lo que crees conocer
se convierte en algo raro.

A veces se necesita ese tacto suave,
que te hace comprender
que tienes piel
y no estás automatizada,
un momento en algún rincón
donde los sentidos
no enumeran cifras vacías;
hasta recuperas el olfato
puedes oler la luz
sentir otro corazón rápido
latir contra tu pecho,
ahí sabes que merece
la pena el viaje.
 
A veces se necesita
parar el tiempo,
unas caricias
que te retornen
de un mundo
demasiado frustante;
rápido como una cuchilla
en el que cada dos por tres
las palabras se endemonian
y lo que crees conocer
se convierte en algo raro.

A veces se necesita ese tacto suave,
que te hace comprender
que tienes piel
y no estás automatizada,
un momento en algún rincón
donde los sentidos
no enumeran cifras vacías;
hasta recuperas el olfato
puedes oler la luz
sentir otro corazón rápido
latir contra tu pecho,
ahí sabes que merece
la pena el viaje.

Esos son los instantes que nos hacen creer que todo es posible, fugaces pero estimulantes. Si, claro que merece la pena el viaje.
Bello poema
Un gusto leerte.
Isabel
 
A veces se necesita
parar el tiempo,
unas caricias
que te retornen
de un mundo
demasiado frustante;
rápido como una cuchilla
en el que cada dos por tres
las palabras se endemonian
y lo que crees conocer
se convierte en algo raro.

A veces se necesita ese tacto suave,
que te hace comprender
que tienes piel
y no estás automatizada,
un momento en algún rincón
donde los sentidos
no enumeran cifras vacías;
hasta recuperas el olfato
puedes oler la luz
sentir otro corazón rápido
latir contra tu pecho,
ahí sabes que merece
la pena el viaje.
El problema es que nos estamos robotizando.
Un saludo, Lluna.
 
A veces se necesita
parar el tiempo,
unas caricias
que te retornen
de un mundo
demasiado frustante;
rápido como una cuchilla
en el que cada dos por tres
las palabras se endemonian
y lo que crees conocer
se convierte en algo raro.

A veces se necesita ese tacto suave,
que te hace comprender
que tienes piel
y no estás automatizada,
un momento en algún rincón
donde los sentidos
no enumeran cifras vacías;
hasta recuperas el olfato
puedes oler la luz
sentir otro corazón rápido
latir contra tu pecho,
ahí sabes que merece
la pena el viaje.

Cierto, muy cierto, y bonito cómo lo has dicho. Me han gustado mucho tus versos. Besos,
Eva
 
A veces se necesita
parar el tiempo,
unas caricias
que te retornen
de un mundo
demasiado frustante;
rápido como una cuchilla
en el que cada dos por tres
las palabras se endemonian
y lo que crees conocer
se convierte en algo raro.

A veces se necesita ese tacto suave,
que te hace comprender
que tienes piel
y no estás automatizada,
un momento en algún rincón
donde los sentidos
no enumeran cifras vacías;
hasta recuperas el olfato
puedes oler la luz
sentir otro corazón rápido
latir contra tu pecho,
ahí sabes que merece
la pena el viaje.
Muy bien dicho.... ahí entendemos que merece la pena el viaje.
Y muy buen poema, diría yo.
Un abrazo.
Javier
 
A veces
la piel sin roce es frío que quema
transpira sinsabores
y se ausentan los ardores,
se pierde el placer y su esquema,
cuando se calienta la de abajo
la de arriba no piensa
y estando tensa, la palabra es intensa,
otras violenta y encenderse da trabajo.
A veces
no dan al punto G, el que sale de los sesos,
tú luces Dorianis y le paras al flojo
y los cerdos con gerundios te tajan un ojo,
y si enciendes fuego se ponen espesos.
El remix de frases obscenas
con fotos de sus penes
la vagina no te llena,
no explota tu mente ni desenfrenas.
A veces, Lluna, no alcanza la receta,
antes la excusa era el cigarro
para negarte el posterior abrazo,
ahora, para tirar el condón se cierran la cuenta.
A veces
no dan al punto G, el que sale de los sesos,
tú luces Dorianis y le paras al flojo
y los cerdos con gerundios te tajan un ojo,
y si enciendes el fuego, se ponen espesos.
Por eso
busca a quien viste Ralph Lauren
que al menos podrás decir que todo fue
para combinarlo con tu perfume Chanel.
;)




A veces se necesita
parar el tiempo,
unas caricias
que te retornen
de un mundo
demasiado frustante;
rápido como una cuchilla
en el que cada dos por tres
las palabras se endemonian
y lo que crees conocer
se convierte en algo raro.

A veces se necesita ese tacto suave,
que te hace comprender
que tienes piel
y no estás automatizada,
un momento en algún rincón
donde los sentidos
no enumeran cifras vacías;
hasta recuperas el olfato
puedes oler la luz
sentir otro corazón rápido
latir contra tu pecho,
ahí sabes que merece
la pena el viaje.
 
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