Silverio Francisco
Poeta recién llegado
Os requiero el resto de mi existencia
saludando a mi mirada perdida,
tensando mis amarres a la vida,
currando en despachos de mi conciencia.
Os pido vuestra fe y vuestra paciencia,
cuando una digna causa lo decida
vuestro aliento, el más temprano, en mi herida,
ya que a él ni la muerte lo silencia.
Apenas guarda plazas el olvido
para los que ya han sido abandonados,
y sois dos estrellas en mi equipaje.
Es por vosotros que no me he rendido
¡y queda tanto camino no andado!
Mamá y Papá, compañeros de viaje.
saludando a mi mirada perdida,
tensando mis amarres a la vida,
currando en despachos de mi conciencia.
Os pido vuestra fe y vuestra paciencia,
cuando una digna causa lo decida
vuestro aliento, el más temprano, en mi herida,
ya que a él ni la muerte lo silencia.
Apenas guarda plazas el olvido
para los que ya han sido abandonados,
y sois dos estrellas en mi equipaje.
Es por vosotros que no me he rendido
¡y queda tanto camino no andado!
Mamá y Papá, compañeros de viaje.
Última edición: