Felipe Fuentes García
Poeta asiduo al portal
Oṃ
0000000000000ESTO0000000
00ES00000000000000000TO0
DO0000000000POLVO0000000
000000000000000000000000
0000DE00000000000LUZ0000
OH00000VOZ00000000000000
00DEL0000000000000000000
00000000000POLVO0000000
(Esto es todo,
polvo de luz.
¡Oh voz del polvo!) (*)
______________
(*) Algunos comentarios textuales, suscitados por esta composición en otros espacios:
<< "OM", la impronunciable sílaba sagrada como eje de una propuesta que nos hace comprender que no somos más que “polvo de luz”. Un poema iniciático al filo de la nada (los ceros -el vacío-) y del todo (la voz -divina-), y perdidos en la búsqueda nosotros (el polvo). Para mí es, más que un poema visual, una oración (tal vez un mantra). Un poema difícil, fuertemente intelectualizado y valiente.>>
<< Aquí el juego con la "o", que es anillo y es nada (adán o nada), O y 0, está cargado de significado; el todo y la nada son lo mismo: somos polvo, pensamiento que nos trae -o nos lleva- irremediablemente a Quevedo: voz del polvo. En este poema esencial el poeta juega con lo mínimo, para sacarle el máximo partido, poesía minimalista (menos es más) que condensa un máximo de significado en un mínimo de palabras, y no gratuitamente: esto es todo. Es curioso, en esa afirmación que parece limitadora, "esto es todo", que podemos interpretar como "aquí no hay más", también se puede leer literalmente "esto es todo": Con estas pocas palabras se dice todo, es decir, este poco limitado que es el hombre lo es todo, porque tiene una chispa de divinidad: "polvo de luz", el alma inmaterial y viva.>>
<< Esta propuesta debe verse con la mente completamente desnuda, sólo así damos la oportunidad al poema de elevarse por encima de su conceptualidad. Independientemente de las interpretaciones que cada lector pueda dar, el poema en sí tiene el poder de la sugestión casi hipnótica, y eso ya le da valor en si mismo.>>
<< El encabezamiento con el "Om" védico ("a-u-m", la sílaba eterna que contiene, según la creencia hinduista, el pasado, el presente y el futuro) y el hecho de que cada renglón (ocho en total) tenga 24 ceros (salvo cuando son sustituidos por el "mensaje"), me conduce al Gāiatrī, el metro poético védico de 24 sílabas (tres grupos de ocho sílabas). Siguiendo con esta analogía, aunque el origen de ese "polvo de luz" estaría en Savítri (el dios del Sol), aquí, en el poema, queda transcrito al elemento vivificador del hombre, lo que lo constituye, su todo, y su trascendencia por la palabra (poética).>>
<< Un mensaje a descubrir entre lo absoluto y la nada, que son al cabo la misma cosa, ¿ y nosotros dónde estamos? somos parte de esa nada con voz que es polvo o el polvo de la luz que se pierde con la noche, con el viento...el enigma y la solución al enigma entre ceros...>>
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00ES00000000000000000TO0
DO0000000000POLVO0000000
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0000DE00000000000LUZ0000
OH00000VOZ00000000000000
00DEL0000000000000000000
00000000000POLVO0000000
(Esto es todo,
polvo de luz.
¡Oh voz del polvo!) (*)
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(*) Algunos comentarios textuales, suscitados por esta composición en otros espacios:
<< "OM", la impronunciable sílaba sagrada como eje de una propuesta que nos hace comprender que no somos más que “polvo de luz”. Un poema iniciático al filo de la nada (los ceros -el vacío-) y del todo (la voz -divina-), y perdidos en la búsqueda nosotros (el polvo). Para mí es, más que un poema visual, una oración (tal vez un mantra). Un poema difícil, fuertemente intelectualizado y valiente.>>
<< Aquí el juego con la "o", que es anillo y es nada (adán o nada), O y 0, está cargado de significado; el todo y la nada son lo mismo: somos polvo, pensamiento que nos trae -o nos lleva- irremediablemente a Quevedo: voz del polvo. En este poema esencial el poeta juega con lo mínimo, para sacarle el máximo partido, poesía minimalista (menos es más) que condensa un máximo de significado en un mínimo de palabras, y no gratuitamente: esto es todo. Es curioso, en esa afirmación que parece limitadora, "esto es todo", que podemos interpretar como "aquí no hay más", también se puede leer literalmente "esto es todo": Con estas pocas palabras se dice todo, es decir, este poco limitado que es el hombre lo es todo, porque tiene una chispa de divinidad: "polvo de luz", el alma inmaterial y viva.>>
<< Esta propuesta debe verse con la mente completamente desnuda, sólo así damos la oportunidad al poema de elevarse por encima de su conceptualidad. Independientemente de las interpretaciones que cada lector pueda dar, el poema en sí tiene el poder de la sugestión casi hipnótica, y eso ya le da valor en si mismo.>>
<< El encabezamiento con el "Om" védico ("a-u-m", la sílaba eterna que contiene, según la creencia hinduista, el pasado, el presente y el futuro) y el hecho de que cada renglón (ocho en total) tenga 24 ceros (salvo cuando son sustituidos por el "mensaje"), me conduce al Gāiatrī, el metro poético védico de 24 sílabas (tres grupos de ocho sílabas). Siguiendo con esta analogía, aunque el origen de ese "polvo de luz" estaría en Savítri (el dios del Sol), aquí, en el poema, queda transcrito al elemento vivificador del hombre, lo que lo constituye, su todo, y su trascendencia por la palabra (poética).>>
<< Un mensaje a descubrir entre lo absoluto y la nada, que son al cabo la misma cosa, ¿ y nosotros dónde estamos? somos parte de esa nada con voz que es polvo o el polvo de la luz que se pierde con la noche, con el viento...el enigma y la solución al enigma entre ceros...>>
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