americo
Poeta recién llegado
¡Oh mi señor!
¡Oh mi señor!
Cuan pecador eh sido, cada día
Cuan inocente como cordero
Voy al matadero, con sogas que duelen
Que son más fuertes, más fuertes que el alma
Y lloro con corazón destrozado
Con ese corazón que por tu voz, ya está marcado
¡Oh mi señor!
Cuán lejos me siento, de tu rebaño
Cuán grande ha sido el dolor, que he causado
En aquellos tiempos de mi temporal vida.
¡Oh mi señor!
recuerdo ahora, cuando alce mi mano
Y fui valiente, ante tus ojos
Y te pedí, que me envíes a mí
Para poder, ser probado
¡Oh mi señor!
Cuan lindos y puros fueron esos días
Pero tenía, que pasar por un velo
Y de todos esos momentos, me olvidaría
Y en mis días seria tentado
Desarraigado, de tu mano.
¡Oh mi señor!
Puedo sentir tu dolor
¡Oh mi señor!
Cuán grande había sido tu plan
Cuan sabias, habían sido tus palabras
¡Oh mi señor!
Pude escuchar y sentir tus palabras
Y entrar en tu camino, por el pacto ofrecido
A esos antiguos, hermanos de sangre
¡Oh mi señor!
Me siento caído
Destrozado, desolado
Pero aun así, no dejo de creer en tus palabras
Y tengo la fe, de tus promesas.
¡Oh mi señor!
Pensando en lo vivido
Y el poder que me dio, el testimonio
Me arrodillo ante ti, y soy humilde en palabras
Con sentimientos sinceros
Sabes, ahora que te quiero.
¡Oh mi señor!
Cúbreme con tu amor
Y saca de mí, este dolor
Y llévame en tu sendero iluminado
A ese lugar, donde no hay tristezas
Donde la paz se ve, a cada lado
Donde mi alma, pueda sentirse calmada
Donde mis palabras, dominen el cuerpo
Y me perfeccione en vos, cada día.
¡Oh mi señor!
Cuán grande es tu amor
Cuan verdaderas tus palabras
¡Oh mi señor!
Cuan arrepentido me siento
Y cuan pequeño soy
Ante grandes maravillas.
¡Oh mi señor!
Ahora obtuve aquel testimonio
Que en su dolor, testificaba
! El hombre no es nada!
¡Oh mi señor!
No soy digno, de mirarte
De tocarte, tampoco de estar en tus lugares sagrados.
¡Oh mi señor!
Me enviaste a ser probado
Y te he fallado.
¡Oh mi señor!
Sé que no puedo volver, a ser enviado
Y pereceré en ese oscuro lejano
Déjame entonces mis sueños
Esos sueños
Que en su momento, me elevaron.
¡Oh mi señor!
Sácame de este lugar
Donde la tela, es fina
Y la seda, cuan elegante mirada
Cubre el orgullo, de todos los hombres.
¡Oh mi señor!
Déjame escuchar tu vos
Por última vez
Y podre en lo infinito, desaparecer
Y sabiendo, tu plan
También me imagino tu dolor.
¡Oh mi señor!
Cuán grande es el dolor, de perder un hijo
Perdóname entonces, por no escuchar tus susurros
Por no saber conducirme, por senderos, de bien
En donde la miel, fueron y serán tus palabras
Por siempre y para siempre.
Autor : Amedico
Autor : Amedico