lesmo
Poeta veterano en el portal
¡Oh grande del figón!
Candente el horno, casi cual infierno,
aguarda con su boca toda hambrienta
al animal que, sin calor materno,
a la vida le hurtó la faca cruenta;
castellano afamado, noble y tierno,
pregonero en la mesa se presenta,
constante siempre, pues de invierno a invierno
la mirada del chef lo observa atenta.
Dorada ya la piel, fina y crujiente,
convocando en su entorno va a la gente,
su tenedor dispuesto, y su cuchillo;
que justo cuando pasa el tiempo exacto
en el fuego, se gustará ipso facto:
¡oh grande del figón, el cochinillo!
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