dark-maiden
Poeta fiel al portal
Le escribo a lo que nadie le escribiría: te escribo a ti.
Olvidado en tu muerte, incomprendido en tu vida.
Tu retrato de luz es el reflejo de tu siniestra alma.
Tu sonrisa mortuoria es la seducción de mis sentidos, al fin y al cabo no soy más que la personificación de tu amada.
Tus ojos guardan la esencia de nuestro mundo.
Te mataron en vida y con una sonrisa seduces a la muerte.
Yo también estoy muerta para el mundo, aún conservo las cicatrices, aún mi sangre corre por mi piel, pero no por mis venas.
Mi intuición me dice que amas.
¿Cómo no? Si yo soy tu mitad perdida, convertida en mujer.
Una mujer llena de vida, pero muerta para el mundo.
Porque él me asesinó, pero aún así lo torturo con mi presencia.
Amabas mi esencia, tus sueños eran mi rostro y mi pálido cuerpo.
Sangrabas para estar cerca de mi, como si los cuchillos fueran mi boca.
Incomprendidos, siniestros, dementes... ¡Muertos en vida!
¿Qué importaba mi querido?
¿Qué te importaba seguir adorándome?
¿Acaso tu espíritu estaba tan carcomido como el mío?
No pudiste soportar evitar mi roce y acabaste con tu vida, aunque en realidad nunca estuvistes en ella.
Ahora mi personificación ha desaparecido.
Creen dañarte profanándote, tus huesos son subastados; como una meretriz y su cuerpo.
Pero tus huesos no fueron tuyos ni mios, lo único nuestro era la esencia.
Esa esencia que no se puede profanar, tal vez porque es inmortal.
Tu esencia renace cuando veo a la congelada luna de invierno.
La niebla funeraria eres tú, esa niebla me abraza y me hace desear ser su víctima.
Tengo tu recuerdo, tengo tu adoración, tengo tu esencia.
Pero añoro esa mente hecha para la oscuridad.
Por las noches aún te espero en mi alcoba, para que me lleves en las alas de tus tétricas y hermosas historias de nuestro incomprendido mundo.
Olvidado en tu muerte, incomprendido en tu vida.
Tu retrato de luz es el reflejo de tu siniestra alma.
Tu sonrisa mortuoria es la seducción de mis sentidos, al fin y al cabo no soy más que la personificación de tu amada.
Tus ojos guardan la esencia de nuestro mundo.
Te mataron en vida y con una sonrisa seduces a la muerte.
Yo también estoy muerta para el mundo, aún conservo las cicatrices, aún mi sangre corre por mi piel, pero no por mis venas.
Mi intuición me dice que amas.
¿Cómo no? Si yo soy tu mitad perdida, convertida en mujer.
Una mujer llena de vida, pero muerta para el mundo.
Porque él me asesinó, pero aún así lo torturo con mi presencia.
Amabas mi esencia, tus sueños eran mi rostro y mi pálido cuerpo.
Sangrabas para estar cerca de mi, como si los cuchillos fueran mi boca.
Incomprendidos, siniestros, dementes... ¡Muertos en vida!
¿Qué importaba mi querido?
¿Qué te importaba seguir adorándome?
¿Acaso tu espíritu estaba tan carcomido como el mío?
No pudiste soportar evitar mi roce y acabaste con tu vida, aunque en realidad nunca estuvistes en ella.
Ahora mi personificación ha desaparecido.
Creen dañarte profanándote, tus huesos son subastados; como una meretriz y su cuerpo.
Pero tus huesos no fueron tuyos ni mios, lo único nuestro era la esencia.
Esa esencia que no se puede profanar, tal vez porque es inmortal.
Tu esencia renace cuando veo a la congelada luna de invierno.
La niebla funeraria eres tú, esa niebla me abraza y me hace desear ser su víctima.
Tengo tu recuerdo, tengo tu adoración, tengo tu esencia.
Pero añoro esa mente hecha para la oscuridad.
Por las noches aún te espero en mi alcoba, para que me lleves en las alas de tus tétricas y hermosas historias de nuestro incomprendido mundo.
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