cirno
Poeta recién llegado
Nueva Alba
El alba en azulada parsimonia
Los lóbregos desechos de esa noche
Retiraba.
Con flagelos de rutina,
Decrépito fustigaba el Cierzo
Las aceras,
Y mis mejillas somnolientas y pesadas,
Raspando por los ojos y las manos.
Inopinado arrebol: tu mirar,
Tus vidrios inmaculados,
Tan dulcemente divinos e ignorantes
De su bien y mi cuidado.
Tus perlas aherrojadas, una nueva
Aurora, sorda deflagración.
Ya no corrió más el cierzo,
Ni Bóreas rascó las epidermis;
Espantaste, Febo insólito,
Aquel caliginoso amanecer.
Y queman, aterciopelados,
Bajo mi piel curtida,
Que no siente,
Los rayos de esta nueva alba.
El alba en azulada parsimonia
Los lóbregos desechos de esa noche
Retiraba.
Con flagelos de rutina,
Decrépito fustigaba el Cierzo
Las aceras,
Y mis mejillas somnolientas y pesadas,
Raspando por los ojos y las manos.
Inopinado arrebol: tu mirar,
Tus vidrios inmaculados,
Tan dulcemente divinos e ignorantes
De su bien y mi cuidado.
Tus perlas aherrojadas, una nueva
Aurora, sorda deflagración.
Ya no corrió más el cierzo,
Ni Bóreas rascó las epidermis;
Espantaste, Febo insólito,
Aquel caliginoso amanecer.
Y queman, aterciopelados,
Bajo mi piel curtida,
Que no siente,
Los rayos de esta nueva alba.