Sueño y vivo intentando sentir en las noches como esta algo más que el aliento que consuela mis penas, cierro los ojos y me refugio en los recuerdos que a sorbos encallan sus sonrisas en los innumerables poemas que acompañan mi existir con el tierno arrullo de una amiga; y si, me perdí en la profundidad de una triste novela, desenvainé un último latir y afilé mis versos en el que sería mi último poema
Inspirado en su inocencia y comprensión mis lunas destellan a media noche su más mágico abrazo, mi juventud empañada de tanta dicha me motiva a escribirle con el tierno aroma a canela...
La luz de tu sonrisa quedó tendida
en la fábula sin miel que robó mis sueños,
encadenó mi vida a mi última tormenta
y a cada latido un silencio amenaza...
Sin santos destroné el ocaso de esta tarde
y sin más explicación el amor dejó de hablarme...
me abandona la esperanza
y el final me niega una última escena...
Con mis ojos cubiertos de hielo
y mi intimidad envenenada
descubro un gran vacío.
En mis lágrimas dibujo tus manos
cómplices del que se esconde sin miedo
en un tierno respiro
y engríe con afecto a un amigo...
El reflejo de tu rostro es la fuerza
que cierra mis párpados,
tu fragilidad abatió mi lento palpitar,
un refugio acoge mi canto
y en su regazo encuentro
ese cálido consuelo
en mis noches de canela
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