damosa
Poeta recién llegado
En el plasma de las horas vagas,
me elevo al placer de un viaje en las alturas
y me sumerjo tambien, al inexplicable mundo
del misterio y de las sombras.
El incomodo silencio que ensordece,
y agudiza los sentidos,
embeleca el alma
en el oscuro, de mis momentos tristes.
Es fiel la compañia
de la soledad envejecida,
y sutíl melancolía
de un camino sin salida.
Se ha perdido el bello atardecer,
y el color de la noche
se desliza entre los sueños,
y aparece como sombra en el vaivén de cada vida.
No hay tiempo perdido
para los silencios rotos,
no hay quien vea la luz
en los ojos del ciego.
Nuestra entera soledad
y el oscuro vacio en nuestra vida,
nos lleva a ser la noche del mundo
y las sombra del incauto.
me elevo al placer de un viaje en las alturas
y me sumerjo tambien, al inexplicable mundo
del misterio y de las sombras.
El incomodo silencio que ensordece,
y agudiza los sentidos,
embeleca el alma
en el oscuro, de mis momentos tristes.
Es fiel la compañia
de la soledad envejecida,
y sutíl melancolía
de un camino sin salida.
Se ha perdido el bello atardecer,
y el color de la noche
se desliza entre los sueños,
y aparece como sombra en el vaivén de cada vida.
No hay tiempo perdido
para los silencios rotos,
no hay quien vea la luz
en los ojos del ciego.
Nuestra entera soledad
y el oscuro vacio en nuestra vida,
nos lleva a ser la noche del mundo
y las sombra del incauto.
Damosa