A. Hidalgo
Poeta recién llegado
¡Caramba!
la noche llega
y a mí se agarra
tu idea inmóvil:
limpia alabanza
de calma eterna.
Se agrandan
las expresiones
de la piel, riberas,
los silencios
nos contemplan
bajo las cocheras.
Tus pies flotan
por la hierba,
se une a ti
la ventolera
que no es por mí
que al día entrega
atisbos de luz
a tu belleza,
calor de mente,
frío de manos,
sudor latente
de borracheras.
La fiesta acaba,
se apagó la hoguera.
Las luces cambian,
tu brillar aumenta.
Los pies cansados,
la sonrisa entera,
vacíos los vasos,
llenas las ojeras.
la noche llega
y a mí se agarra
tu idea inmóvil:
limpia alabanza
de calma eterna.
Se agrandan
las expresiones
de la piel, riberas,
los silencios
nos contemplan
bajo las cocheras.
Tus pies flotan
por la hierba,
se une a ti
la ventolera
que no es por mí
que al día entrega
atisbos de luz
a tu belleza,
calor de mente,
frío de manos,
sudor latente
de borracheras.
La fiesta acaba,
se apagó la hoguera.
Las luces cambian,
tu brillar aumenta.
Los pies cansados,
la sonrisa entera,
vacíos los vasos,
llenas las ojeras.