Sentado a la orilla del precipicio medito
Que tan grande es el universo, y yo aquí preocupado por mi salario
Que hermosa la naturaleza, y yo aquí pensando en que are mañana.
Que serenidad y paz se respira, y yo aquí agitado por la labor del día.
Cuanta trivialidad nos roba suspiros de vida, mientras que el gavilán en las alturas es dueño de su vida.
Cuanta inconciencia destruye tan majestuosa belleza de vida.
Cuanta envidia que no almacena un soplo de vida
Que ilusos somos, que tontos somos, al no ver más allá los nahual de nuestras vidas
Hemos perdido la caricia del roció, la imponencia de las nubes, el brillo de los lirios, el aroma de las flores, la caricia de la niebla… pero que tonterillas , las que escribo sin rima y sin poesía, pero esa es mi rima escribir a la vida, que encanta y endulza en esas sabanas inmensas de neblina con aroma de dioses, con fragancia de ángeles en ese entorno al compás de las aves, los duendes, atlantes y esas musas que guían la labor disfrazadas entre nubes y neblinas dando un baño de mieles y olores que fortalecen el pensar…de este joven escritor que piensa:
Que tan grande es una risa, que ofrenda amor y dulzura
Que tan grande es un gesto, que brinda ternura y respeto
Que tan grande es una gota de sereno, que sobre su seno fecunda vida
Que majestuosa es la naturaleza apreciar tan majestuosa belleza….
Escrito por IPIALEH
JOSÉ ENRIQUE GUERRERO HERNANDEZ
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