Atenea Sheresada
Poeta fiel al portal
Hace muchos años, el cortejo era precioso, el caballero se acercaba a la dama con calidez, casi con cuidado, las citas eran lo mas hermoso que se podía imaginar, caminar por la calle, ir al cine, ir a cenar o a comer, las flores, las cartas, los poemas. Qué tiempos aquellos, ahora todo ha cambiado, estoy agradecida, que al menos en mi adolescencia me toco recibir flores a mi casa, caminar de la mano, un noviazgo de "antaño".
Hoy en día, descubrí una nueva manera de conocer gente, de comunicación, el internet, pero con toda esa globalización, se terminó, el romance, al principio me resultaba divertido, casi cómico, como personas que de frente casi ni te dirigen la palabra, pero detrás de un aparato son tan valientes. Dos veces recibí flores electrónicas, les pedí no lo volvieran a hacer, es triste, no tienes aroma ni textura, imprimirlas es ridículo. Desde hace mas de siete años no he recibido una postal o una carta a mi casa, todas van directo a mi bandeja de correo electrónico, y no que decir de los regalos de cumpleaños, solo felicitaciones vía facebook.
No me molesta la modernidad, el avance tecnológico, al contrario, sin todo eso sería imposible mantener la comunicación con personas que viven muy lejos y que quiero y extraño, conozco gente maravillosa de otras partes del mundo, incluso el avance en las relaciones personales no me incomoda. Estoy totalmente de acuerdo con pagar la entrada del cine o las palomitas, el hoy pago yo la próxima vez tú, incluso esta bien si las chicas invitan a los muchachos, lo he hecho.
Mi terrible molestia es por la facilidad con que los caballeros dejan de existir para darle paso a hombres fríos interesados solo en mujeres irreales que aparecen en el monitor al teclear "películas para adultos", no es general, claro que existen caballeros, pocos, cada vez menos, pero existen. El virus de la pornografía virtual, es terrible.
Una historia terrible es la de una amiga terriblemente enamorada de un tipo que conoció por su trabajo, como vivían muy lejos su comunicación era mas que nada por internet, al comenzar a revisar su "face", ella se dio cuenta que el tenia muchas paginas, dedicadas a la pornografía, que el interés que el tenía en ella fue pasajero, y todo por que ella estaba lejos y el internet tan cerca.
Un conocido, me tenía mas que impresionada por su forma tan propia de ser, tan caballeroso, tan falso, comenzamos a platicar por correo y todo estaba maravillosamente hasta que me mando una foto de su miembro, con la esperanza que le correspondiera con fotografías de contenido sexual. Creí que tal vez no era él, alguien mas o un virus tal vez. Luego de unos días me pidió instalara mi web cam, accedí para llevarme una desagradable sorpresa, estaba mostrando partes de él que no me era grato ver, me desconecté y me mandó incesantes peticiones de que me conectara de nuevo, que le mostrara mas de mí, que jugáramos un juego que no me gustaba y terminé por eliminarlo.
Tantas historias parecidas he escuchado, tantos hombres que parecen caballeros y terminan siendo cerdos. Imagino que también hay mujeres con esas "costumbres", incluso en el chat, las mismas mujeres acosan a las del mismo genero y aveces me asusta pensar a donde va a ir a parar nuestra sociedad, que valores heredarán nuestros niños.
Todo esto comenzó cuando murió el romance y su lugar lo ocupó la lujuria.
Hoy en día, descubrí una nueva manera de conocer gente, de comunicación, el internet, pero con toda esa globalización, se terminó, el romance, al principio me resultaba divertido, casi cómico, como personas que de frente casi ni te dirigen la palabra, pero detrás de un aparato son tan valientes. Dos veces recibí flores electrónicas, les pedí no lo volvieran a hacer, es triste, no tienes aroma ni textura, imprimirlas es ridículo. Desde hace mas de siete años no he recibido una postal o una carta a mi casa, todas van directo a mi bandeja de correo electrónico, y no que decir de los regalos de cumpleaños, solo felicitaciones vía facebook.
No me molesta la modernidad, el avance tecnológico, al contrario, sin todo eso sería imposible mantener la comunicación con personas que viven muy lejos y que quiero y extraño, conozco gente maravillosa de otras partes del mundo, incluso el avance en las relaciones personales no me incomoda. Estoy totalmente de acuerdo con pagar la entrada del cine o las palomitas, el hoy pago yo la próxima vez tú, incluso esta bien si las chicas invitan a los muchachos, lo he hecho.
Mi terrible molestia es por la facilidad con que los caballeros dejan de existir para darle paso a hombres fríos interesados solo en mujeres irreales que aparecen en el monitor al teclear "películas para adultos", no es general, claro que existen caballeros, pocos, cada vez menos, pero existen. El virus de la pornografía virtual, es terrible.
Una historia terrible es la de una amiga terriblemente enamorada de un tipo que conoció por su trabajo, como vivían muy lejos su comunicación era mas que nada por internet, al comenzar a revisar su "face", ella se dio cuenta que el tenia muchas paginas, dedicadas a la pornografía, que el interés que el tenía en ella fue pasajero, y todo por que ella estaba lejos y el internet tan cerca.
Un conocido, me tenía mas que impresionada por su forma tan propia de ser, tan caballeroso, tan falso, comenzamos a platicar por correo y todo estaba maravillosamente hasta que me mando una foto de su miembro, con la esperanza que le correspondiera con fotografías de contenido sexual. Creí que tal vez no era él, alguien mas o un virus tal vez. Luego de unos días me pidió instalara mi web cam, accedí para llevarme una desagradable sorpresa, estaba mostrando partes de él que no me era grato ver, me desconecté y me mandó incesantes peticiones de que me conectara de nuevo, que le mostrara mas de mí, que jugáramos un juego que no me gustaba y terminé por eliminarlo.
Tantas historias parecidas he escuchado, tantos hombres que parecen caballeros y terminan siendo cerdos. Imagino que también hay mujeres con esas "costumbres", incluso en el chat, las mismas mujeres acosan a las del mismo genero y aveces me asusta pensar a donde va a ir a parar nuestra sociedad, que valores heredarán nuestros niños.
Todo esto comenzó cuando murió el romance y su lugar lo ocupó la lujuria.