Inferno du Doleur
Poeta adicto al portal
En un lugar donde el silencio acecha, donde quienes una vez vivieron, pero murieron. Simplemente porque fueron consumidos por la soledad de su llanto sin consuelo. Poco a poco sus esperanzas desgastan, sus cuerpos se debilitan, sus sueños ya no alcanzan. No procuran ser fuertes, porque son realistas, porque saben que es imposible. Las ganas de vivir se apagan porque tampoco les es posible. Por el día esconden su dolor donde sea, pero no importa, porque regresa. Tan solo tienen sonrisas fingidas, que se quitan y se ponen, como si fueran simples máscaras. Desean con todo lo que les queda volver a reir. Lo que no ven, es que la muerte es igual a la vida, pero sin obstáculos. Tampoco es que sea aburrida, simplemente es diferente. Pero en la muerte no se engaña, porque es imposible volver a la vida. No se debe olvidar, la alegría no existe. No es materia, es fácil crearla y fácil es destruirla. En el mundo de los muertos son las mismas reglas, pero allá nada de devuelve. Si no eres juzgado una vez, eres juzgado dos veces. ¿Abandonarlo? Lo siento, ya es tarde. ¿Enfrentarlo? Sí, lo único que te queda.
-No, mi mundo nunca será vencido. Al ser en lo único que creo, todo lo concreto se vuelve ficticio. No he vivido tantos años como para saber de todo, pero sí lo suficiente para saber de mucho. No he muerto lo suficiente para conocerlo todo, pero sí sé lo suficiente, porque prendo de un hilo entre la vida y la muerte. Mientras juego con este tipo de cosas, mi vela se apaga lentamente.
-¿Dónde quedan las cicatrices que tanto te hicieron después de hacerlas? ¿Dónde escondiste el llanto, que por lo visto se ha ido?
Esas cicatrices no sanan, sino que se guardan. Dices que no importan, porque supuestamente quedaron en tu pasado. Pero la vida, al ser en cuadros de fotografía, hace volverte al cuadro de la tristeza. Luego recuerdas que puedes guardarlas, pero imposible es borrarlas. Ahora el tiempo es tu aliado, pero no por mucho. Porque te regresa, y no te deja escapar.
-No soy nadie, pero sí soy alguien. He nacido muerta, pero sigo viviendo. Nadie es capaz de asegurarme si todo esto es real, o si tan solo vivo de sueños. Si, vivo en mi mundo propio, donde solo yo puedo asegurar que sí es verdad...
-No, mi mundo nunca será vencido. Al ser en lo único que creo, todo lo concreto se vuelve ficticio. No he vivido tantos años como para saber de todo, pero sí lo suficiente para saber de mucho. No he muerto lo suficiente para conocerlo todo, pero sí sé lo suficiente, porque prendo de un hilo entre la vida y la muerte. Mientras juego con este tipo de cosas, mi vela se apaga lentamente.
-¿Dónde quedan las cicatrices que tanto te hicieron después de hacerlas? ¿Dónde escondiste el llanto, que por lo visto se ha ido?
Esas cicatrices no sanan, sino que se guardan. Dices que no importan, porque supuestamente quedaron en tu pasado. Pero la vida, al ser en cuadros de fotografía, hace volverte al cuadro de la tristeza. Luego recuerdas que puedes guardarlas, pero imposible es borrarlas. Ahora el tiempo es tu aliado, pero no por mucho. Porque te regresa, y no te deja escapar.
-No soy nadie, pero sí soy alguien. He nacido muerta, pero sigo viviendo. Nadie es capaz de asegurarme si todo esto es real, o si tan solo vivo de sueños. Si, vivo en mi mundo propio, donde solo yo puedo asegurar que sí es verdad...
Última edición:
::