Waldo Anacruza
Poeta recién llegado
Mujeres
(nunca, jamás existe un divorcio mutuo)
Les traigo cien sorpresas en un santiamén
cuentas de collares , finas perlas del cielo
lágrimas eternas de los ojos que cargan en el vientre
hogar sagrado del inicio de una vida.
Aún así, la vida las transforma,
vienen desnudas y calladas, cuales fieras dormidas
y ningún azar del destino podrá descubrirlas.
Jamás.
Son como laberintos con jardines colgantes
difíciles e imposibles, de la duda amantes
como ellos,
mirando desde arriba un hombre las entiende
pero perdido entre ellas, simplemente se enciende
un instinto secreto de tratar de encontrarlas
de salir de ellas sin lastimarlas
y así se alejan las caricias,
se ocupa más en la salida
y así creemos que son ellas,
desgraciadamente
así lo hacemos.
Pero el destino quiere que nos quedemos espinados,
porque sus cuerpos son de incandescencia infinita
y a pesar de los mares de alcohol en que extraviados
buscamos un ahogo de sus recuerdos y su sonrisa
jamás podremos sacarlas
porque son bellas divinas
son marcas antiguas.
Son simplemente,
los días.
(nunca, jamás existe un divorcio mutuo)
Les traigo cien sorpresas en un santiamén
cuentas de collares , finas perlas del cielo
lágrimas eternas de los ojos que cargan en el vientre
hogar sagrado del inicio de una vida.
Aún así, la vida las transforma,
vienen desnudas y calladas, cuales fieras dormidas
y ningún azar del destino podrá descubrirlas.
Jamás.
Son como laberintos con jardines colgantes
difíciles e imposibles, de la duda amantes
como ellos,
mirando desde arriba un hombre las entiende
pero perdido entre ellas, simplemente se enciende
un instinto secreto de tratar de encontrarlas
de salir de ellas sin lastimarlas
y así se alejan las caricias,
se ocupa más en la salida
y así creemos que son ellas,
desgraciadamente
así lo hacemos.
Pero el destino quiere que nos quedemos espinados,
porque sus cuerpos son de incandescencia infinita
y a pesar de los mares de alcohol en que extraviados
buscamos un ahogo de sus recuerdos y su sonrisa
jamás podremos sacarlas
porque son bellas divinas
son marcas antiguas.
Son simplemente,
los días.