mariano dupont
Poeta fiel al portal
SATÁNICA
Lo primero que sentí fue el dolor insoportable de mi cabeza que explotaba en pedazos.
Inmediatamente supe por el olor acre y nauseabundo que estaba tirado en el escusado de chapa a veinte metros de la casa.
Lo que recordé enseguida era que me había estado emborrachando con la bruja de mi mujer, que era alcohólica como yo, a su regreso de la temporada en la unidad psiquíatrica. Las borracheras con ella eran como las peleas...intensas y hasta terminar.Al despetar, por alguna canallada de esa mujer me encontre en el baño de chapas.
Ya era de día porque se filtraba en el escusado una leve luz por las juntas de las planchas de lata con los palos de madera que las sostenían.
Entre mi deshidratación, el calor que aumentaba rápidamente y la repugnante atmósfera fétida y pestilente traté de moverme entre las arcadas que me producía la intensa naúsea.
Pero me fue imposible por estar sujeto con lonjas de cuero a los postes que mantenían de pie al horrible lugar.
Entonces moví las manos y mi tacto encontró un cuerpo tirado y totalmente inerte en el suelo, entre la orina y el excremento del lugar. Enseguida noté su rigidez y al tratar de palparlo tropecé con la terrible rajadura que casi separaba la cabeza del torso del degollado.
Mi dolor y mi sorpresa horrible arrancaron un espantoso alarido de mi pecho cuando entendí que era el cuerpo muerto de mi hijo mayor y mis gritos desgarradores fueron respondidos desde el exterior por la carcajada totalmente alienada de la mujer filicida.
Mientras creía que perdia la razón ocurrío el siguiente descubrimiento...el vientre de mi hijo mas joven estaba abierto dejando derramar sus entrañas por el suelo donde estaba muerto.
Y mi aullido de un dolor inconcebible se oía como el diabólico bramido de un alma en pena sin perdón, que atormentaba de horror al ambiente.
Y desde el exterior llegaban al escusado las risotadas y carcajadas de la madre asesina que ponian un marco de espeluznante satanismo a la escena de terror.
Es notable la permanencia del instinto en los momentos mas increiblemente terribles y comprometidos.
Ya el calor era insufrible en el escusado por lo avanzado del dia, pero el aumento de la luz me permitió observar varias viboras de coral que se mantenían pacíficas por no sentirse amenazadas.
Y no iba a ser yo el que las alborotara, permaneciendo muy quieto mientras obsevaba sus bellos anillos amarillos, rojos y negros cuando se movian con la siniestra lentitud de los reptiles por el piso y por sobre los cuerpos asesinados de mis hijos.
Me mantuve totalmente inmóvil durante un rato y la curiosidad y el odio de una cabeza totalmente desquiciada hizo que la mujer de un momento para otro abriera intempestivamente la puerta que me encerraba, y trastabillando ebria, cayera en el piso mordida por las viboras que se sintieron atacadas.
La siniestra madre no saldria viva de esta, y pienso que horribles y enloquecedoras pesadillas atormentaría mis días hasta la muerte.
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Lo primero que sentí fue el dolor insoportable de mi cabeza que explotaba en pedazos.
Inmediatamente supe por el olor acre y nauseabundo que estaba tirado en el escusado de chapa a veinte metros de la casa.
Lo que recordé enseguida era que me había estado emborrachando con la bruja de mi mujer, que era alcohólica como yo, a su regreso de la temporada en la unidad psiquíatrica. Las borracheras con ella eran como las peleas...intensas y hasta terminar.Al despetar, por alguna canallada de esa mujer me encontre en el baño de chapas.
Ya era de día porque se filtraba en el escusado una leve luz por las juntas de las planchas de lata con los palos de madera que las sostenían.
Entre mi deshidratación, el calor que aumentaba rápidamente y la repugnante atmósfera fétida y pestilente traté de moverme entre las arcadas que me producía la intensa naúsea.
Pero me fue imposible por estar sujeto con lonjas de cuero a los postes que mantenían de pie al horrible lugar.
Entonces moví las manos y mi tacto encontró un cuerpo tirado y totalmente inerte en el suelo, entre la orina y el excremento del lugar. Enseguida noté su rigidez y al tratar de palparlo tropecé con la terrible rajadura que casi separaba la cabeza del torso del degollado.
Mi dolor y mi sorpresa horrible arrancaron un espantoso alarido de mi pecho cuando entendí que era el cuerpo muerto de mi hijo mayor y mis gritos desgarradores fueron respondidos desde el exterior por la carcajada totalmente alienada de la mujer filicida.
Mientras creía que perdia la razón ocurrío el siguiente descubrimiento...el vientre de mi hijo mas joven estaba abierto dejando derramar sus entrañas por el suelo donde estaba muerto.
Y mi aullido de un dolor inconcebible se oía como el diabólico bramido de un alma en pena sin perdón, que atormentaba de horror al ambiente.
Y desde el exterior llegaban al escusado las risotadas y carcajadas de la madre asesina que ponian un marco de espeluznante satanismo a la escena de terror.
Es notable la permanencia del instinto en los momentos mas increiblemente terribles y comprometidos.
Ya el calor era insufrible en el escusado por lo avanzado del dia, pero el aumento de la luz me permitió observar varias viboras de coral que se mantenían pacíficas por no sentirse amenazadas.
Y no iba a ser yo el que las alborotara, permaneciendo muy quieto mientras obsevaba sus bellos anillos amarillos, rojos y negros cuando se movian con la siniestra lentitud de los reptiles por el piso y por sobre los cuerpos asesinados de mis hijos.
Me mantuve totalmente inmóvil durante un rato y la curiosidad y el odio de una cabeza totalmente desquiciada hizo que la mujer de un momento para otro abriera intempestivamente la puerta que me encerraba, y trastabillando ebria, cayera en el piso mordida por las viboras que se sintieron atacadas.
La siniestra madre no saldria viva de esta, y pienso que horribles y enloquecedoras pesadillas atormentaría mis días hasta la muerte.
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