IOAN CRISTINEL ZAHARIA
Poeta recién llegado
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Mira las nubes pintadas en el cielo,
Son mantos de espuma del mar,
Arrojados al azar por una mano divina
Sobre el eterno fondo, más allá del horizonte.
Esbozos efímeros, dispersos en la noche,
En su blancura imperfecta, tal vez escondan
Ángeles exiliados y almas inocentes ardiendo.
Mira cómo corren hacia bosques vírgenes,
Llevando secretos bien sellados en su ser.
Detente en su calma plena;
Ellos navegan mares sin un solo suspiro,
Cruza con gran coraje cada dificultad,
Así como las nubes pasajeras flotan siempre, siempre.
Mira luego el mar infinito…
Más allá de las playas doradas, en su solemne vaivén,
Resuena el himno de las olas, su eterno cantar,
Y el viento de la tarde a través del cual una sirena habló.
Arriba, los ángeles cantan a los espejos celestiales
Que recogen luz en noches de plata.
Solo la sandalia de la arena guarda pasos de luz,
Cuando el sol encuentra refugio en el puerto del mundo.
Es el lugar donde una vez, bajo el cielo de nácar,
Se bañaban estrellas efímeras caídas en la ola verde.
Ahora solo se espera una sombra sobre el rudo relieve.
Mira las nubes y el mar en noches de plata.