Manuel Alfredo Cáceres
Poeta recién llegado
Mientras existas
La vida se había ensañado
Llenándome de dolor
Mi alma estaba partida
Sin entender si lo merecía.
No había calma a mi tristeza
Ni sosiego en mi dolor.
Fue entonces cuando surgiste
Con tu aura de ilusión,
Sin saber que estabas, devolviéndome a la vida,
Tomaste mi corazón entre tus manos
Y lo acurrucaste mansamente,
Sin saber que con eso me dabas
Un nuevo respirar.
¿Cómo no quererte por eso?
¿Como no iba a ilusionarme?,
Si tomabas con tus manos mis heridas
Y las sanabas con ternura.
Para entonces no sabias, lo que podía ser,
Una dulce melodía
Que ahuyentaba mis temores
Y de nuevo aparecía la risa y su belleza.
Me alegrabas los días
En que ya no sonreía,
Fuiste tú mi niña bella
Quien me ilumina de nuevo,
En esos días tristes,
Hasta devolverme la ilusión.
No sabrás nunca, cuanto pudiste ayudar
Por eso es este tributo
Que plasmo en estas líneas,
Por devolverme la alegría
Por hacer latir mi corazón..
¿Cómo podía no enamorarme?
Si eres todo cuanto soñé;
Dulce y bella, de ternura celestial.
Un premio de Dios y recompensa
Al dolor que me había entregado.
Tengo tantas cosas que agradecerte
Y lo hago de corazón,
Fuiste mi energía viva
Y lo sigues siendo hoy.
Estas tan lejos, es cierto
Pero sigues viva aquí,
Lo que Tu me diste un día
Fue un soplo de emoción,
Pues me hiciste florecer
Y devolviste la esperanza
Y las ganas de vivir.
Solo gracias, a Ti mi niña
Solo gracias por existir,
Pues mientras tu existas
Existirá también la ilusión..
La vida se había ensañado
Llenándome de dolor
Mi alma estaba partida
Sin entender si lo merecía.
No había calma a mi tristeza
Ni sosiego en mi dolor.
Fue entonces cuando surgiste
Con tu aura de ilusión,
Sin saber que estabas, devolviéndome a la vida,
Tomaste mi corazón entre tus manos
Y lo acurrucaste mansamente,
Sin saber que con eso me dabas
Un nuevo respirar.
¿Cómo no quererte por eso?
¿Como no iba a ilusionarme?,
Si tomabas con tus manos mis heridas
Y las sanabas con ternura.
Para entonces no sabias, lo que podía ser,
Una dulce melodía
Que ahuyentaba mis temores
Y de nuevo aparecía la risa y su belleza.
Me alegrabas los días
En que ya no sonreía,
Fuiste tú mi niña bella
Quien me ilumina de nuevo,
En esos días tristes,
Hasta devolverme la ilusión.
No sabrás nunca, cuanto pudiste ayudar
Por eso es este tributo
Que plasmo en estas líneas,
Por devolverme la alegría
Por hacer latir mi corazón..
¿Cómo podía no enamorarme?
Si eres todo cuanto soñé;
Dulce y bella, de ternura celestial.
Un premio de Dios y recompensa
Al dolor que me había entregado.
Tengo tantas cosas que agradecerte
Y lo hago de corazón,
Fuiste mi energía viva
Y lo sigues siendo hoy.
Estas tan lejos, es cierto
Pero sigues viva aquí,
Lo que Tu me diste un día
Fue un soplo de emoción,
Pues me hiciste florecer
Y devolviste la esperanza
Y las ganas de vivir.
Solo gracias, a Ti mi niña
Solo gracias por existir,
Pues mientras tu existas
Existirá también la ilusión..