musador
esperando...
Qué lástima
que yo no tenga un mi pueblo
que recordar con nostalgia,
ni un carolino lejano
donde se nutra mi patria.
Ni dan al campo las calles,
ni de las sierras majadas
bajan trayendo sus mieles
entre las flores libadas.
No hay pescadores que vuelvan
atardeciendo a la rada
ni tengo un faro en la noche
iluminando mi sala.
Urbano soy sin remedio
aunque quisiera a la plaza
llegar buscando noticias
bajo el clamor de campanas.
Qué lástima
que yo no tenga más pueblo
que el de la luz literaria
de un carolino lejano
doliéndome por la entraña.
La referencia al «carolino» en este poema es a la hermosa prosa poética de la «Balada del álamo carolino», de Haroldo Conti. Conti tiene varios cuentos relatando su vida de niño y adolescente en su pueblo, Chacabuco: un pueblo de nuestro campo. Envidia dan esas vivencias...
El comienzo del poema recuerda el hermoso y desgarrador «Qué lástima» de León Felipe.
que yo no tenga un mi pueblo
que recordar con nostalgia,
ni un carolino lejano
donde se nutra mi patria.
Ni dan al campo las calles,
ni de las sierras majadas
bajan trayendo sus mieles
entre las flores libadas.
No hay pescadores que vuelvan
atardeciendo a la rada
ni tengo un faro en la noche
iluminando mi sala.
Urbano soy sin remedio
aunque quisiera a la plaza
llegar buscando noticias
bajo el clamor de campanas.
Qué lástima
que yo no tenga más pueblo
que el de la luz literaria
de un carolino lejano
doliéndome por la entraña.
La referencia al «carolino» en este poema es a la hermosa prosa poética de la «Balada del álamo carolino», de Haroldo Conti. Conti tiene varios cuentos relatando su vida de niño y adolescente en su pueblo, Chacabuco: un pueblo de nuestro campo. Envidia dan esas vivencias...
El comienzo del poema recuerda el hermoso y desgarrador «Qué lástima» de León Felipe.
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