Mi itinerario de nuestra pasión

Alan Rosas

Poeta recién llegado
El hombre trazó en la memoria de un papel
sus travesías en la inmensidad del océano
y sus indomables mares,
para no perderse en la nada del piélago.
Y sus caminos recorridos en las tierras
que lo aguardaban a lo lejos en la distancia,
para no perderse en todo el mundo.
Llegó a trazar los misterios del universo,
para no perderse en el infinito.
Y así logro saber a dónde llegar,
dibujando sus pasos con la tinta
que el pasar de los años borra.
Y así, en la memoria de un papel
están sus más valiosos tesoros.
Yo exploré la ciudad perdida,
tu cuerpo, mi Atlántida.

Tracé en la memoria de tu cuerpo,
mi camino con mis besos.
Emprendiendo mi viaje donde acoges mis deseos,
donde los entonas y les pones sabor a ti.
Fui besándote sin prisa al lado
donde es inocente la pasión,
ahí el caballero con un beso sella
sus promesas de amor verdadero
a su doncella.
Y baje besándote sin prisa
por el acantilado donde empieza la pasión,

en él, el deseo se hace vehemente.
Como cuando te vi por primera vez
supe que no volvería a mirar algo tan hermoso,
sino volvía a verte.
Y seguí bajando besándote sin prisa
llegando a las cumbres de nuestra pasión,
pude saborear el fervor de tu apasionamiento
y las maravillas de la creación.
Y baje más y más, besándote sin prisa
al vestíbulo donde me recibe la lujuria
dándome una bienvenida cálida y afectuosa,
acogedora como en casa.
Y gire besándote sin prisa
pasando por la curva
donde me aferro a la vida.
Y te rodee besándote sin prisa,
hasta llegar al llano desierto
donde el único calor abrasador
es el de nuestra pasión.
Y subí besándote sin prisa
por el río donde corre el néctar
de tu apasionamiento.
Y subí más y más, besándote sin prisa
te besé tiernamente por detrás
de nuestra pasión,
casi cerca del Edén de girasoles.
Y bajé besándote sin prisa por tu lomo
hasta llegar a la espalda de la lujuria.
Ahí deje de trazar mi camino,
para perderme aunque el impaciente reloj
marque los minutos y las horas.
Y te rodeé besándote sin prisa
a donde mis deseos te tocan.
Y bajé basándote con un apuro
a que me reciba la lujuria,
ahí la inocencia se resguardaba de la picardía,
ahí, no le demos paso a la razón,
dejemos que haga de lo suyo nuestra pasión.
También ahí dejé de trazar mi camino,
para perderme aunque el impaciente tiempo
marque los días y los meses.

Por más hondo que hayas enterrado
tus deseos más secretos,
los encontraré al ir trazando
mi camino con mis besos,
sobre la sensualidad de tu cuerpo desnudo,
tendido en el lecho de mis sueños.

Tú haz conmigo lo que quieras
en el agasajo de nuestra pasión,

porque soy tuyo y de nadie más.
Porque yo, aunque se asome el encanto del día
seguiré besándote sin prisa,
creyéndote mía
no con un beso nada más …
 
Última edición:
El hombre trazo en la memoria de un papel
sus travesías en la inmensidad del océano
y sus indomables mares,
para no perderse en la nada del piélago.
Y sus caminos recorridos en las tierras
que lo aguardaban a lo lejos en la distancia,
para no perderse en todo el mundo.
Llegó a trazar los misterios del universo,
para no perderse en el infinito.
Y así logro saber a dónde llegar,
dibujando sus pasos con la tinta
que el pasar de los años borra.
Y así, en la memoria de un papel
están sus más valiosos tesoros.
Yo explore la ciudad perdida,
tu cuerpo, mi Atlántida.

Tracé en la memoria de tu cuerpo,
mi camino con mis besos.
Emprendiendo mi viaje donde acoges mis deseos,
donde los entonas y les pones sabor a ti.
Fui besándote sin prisa al lado
donde es inocente la pasión,
ahí el caballero con un beso sella
sus promesas de amor verdadero
a su doncella.
Y baje besándote sin prisa
por el acantilado donde empieza la pasión,

en él, el deseo se hace vehemente.
Como cuando te vi por primera vez
supe que no volvería a mirar algo tan hermoso,
sino volvía a verte.
Y seguí bajando besándote sin prisa
llegando a las cumbres de nuestra pasión,
pude saborear el fervor de tu apasionamiento
y las maravillas de la creación.
Y baje más y más, besándote sin prisa
al vestíbulo donde me recibe la lujuria
dándome una bienvenida cálida y afectuosa,
acogedora como en casa.
Y gire besándote sin prisa
pasando por la curva
donde me aferro a la vida.
Y te rodee besándote sin prisa,
hasta llegar al llano desierto
donde el único calor abrasador
es el de nuestra pasión.
Y subí besándote sin prisa
por el río donde corre el néctar
de tu apasionamiento.
Y subí más y más, besándote sin prisa
te bese tiernamente por detrás
de nuestra pasión,
casi cerca del Edén de girasoles.
Y baje besándote sin prisa por tu lomo
hasta llegar a la espalda de la lujuria.
Ahí deje de trazar mi camino,
para perderme aunque el impaciente reloj
marque los minutos y las horas.
Y te rodee besándote sin prisa
a donde mis deseos te tocan.
Y baje basándote con un apuro
a que me reciba la lujuria,
ahí la inocencia se resguardaba de la picardía,
ahí, no le demos paso a la razón,
dejemos que haga de lo suyo nuestra pasión.
También ahí deje de trazar mi camino,
para perderme aunque el impaciente tiempo
marque los días y los meses.

Por más hondo que hayas enterrado
tus deseos más secretos,
los encontrare al ir trazando
mi camino con mis besos,
sobre la sensualidad de tu cuerpo desnudo,
tendido en el lecho de mis sueños.

Tú haz conmigo lo que quieras
en el agasajo de nuestra pasión,

porque soy tuyo y de nadie más.
Porque yo, aunque se asome el encanto del día
seguiré besándote sin prisa,
creyéndote mía
no con un beso nada más …
Hermosa imágenes amigo Alan. Este es un jardín de emociones y sentimientos que hechos versos nos deleitas, nos conviertes en un viaje. Un placer amigo Alan, saludos! feliz día, y hasta el próximo verso.
 

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