Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me enfrenté a ti en mi soledad
Instintivamente aprendí que…
Donde las letras me llamaban
Iría desnuda y sin armas
Sentí flechas tan hirientes
Lacerando mi niñez temprana
Escuchaba “burra más que burra”
Xerografiando mil veces esa palabra
Ideé vocablos en mi mente;
Aprendía las frases a pronunciarlas.
Y las hice todas mías en silencio, callada
Imperfecto, escribí un verso y…
Me hice cada día más sabía
Pensando como tapar mi errores
Esperando que nunca “la burra”
Rebuznará, pero… llegaron los acentos
Fueron, otra vez, mis silencios navajas
Escudriñé palabras, tilde se llamaban
Con astucia y disimulo los miraba
Tatuaba mis versos con ellas
Aprendiendo solo a dibujarlas
Escribir, solo escribir pretendía
Supe amar la poesía y jugar con ella
Me encontré un amigo, mi “tildero”
Imposible es, tu esfuerzo, le dije:
Poner música en mis palabras.
Oír los acentos sónicos no puedo.
Escuchar esa música que me falta.
Seré la poeta más imperfecta
Imprimiendo versos en mi alma;
Aprendí que la poesía es… amarla.
Carmen Pacheco Sánchez
Instintivamente aprendí que…
Donde las letras me llamaban
Iría desnuda y sin armas
Sentí flechas tan hirientes
Lacerando mi niñez temprana
Escuchaba “burra más que burra”
Xerografiando mil veces esa palabra
Ideé vocablos en mi mente;
Aprendía las frases a pronunciarlas.
Y las hice todas mías en silencio, callada
Imperfecto, escribí un verso y…
Me hice cada día más sabía
Pensando como tapar mi errores
Esperando que nunca “la burra”
Rebuznará, pero… llegaron los acentos
Fueron, otra vez, mis silencios navajas
Escudriñé palabras, tilde se llamaban
Con astucia y disimulo los miraba
Tatuaba mis versos con ellas
Aprendiendo solo a dibujarlas
Escribir, solo escribir pretendía
Supe amar la poesía y jugar con ella
Me encontré un amigo, mi “tildero”
Imposible es, tu esfuerzo, le dije:
Poner música en mis palabras.
Oír los acentos sónicos no puedo.
Escuchar esa música que me falta.
Seré la poeta más imperfecta
Imprimiendo versos en mi alma;
Aprendí que la poesía es… amarla.
Carmen Pacheco Sánchez