Ballantines
Poeta recién llegado
El doctor de mi bar hoy me inyectó anestesia para el dolor
Y la salpicadura de amargura recaía en sus ojos,
¡oh ternura!
yo no soy otro estupefaciente, que tu consumes para huir de la gente.
Y la salpicadura de amargura recaía en sus ojos,
¡oh ternura!
yo no soy otro estupefaciente, que tu consumes para huir de la gente.