pahenvi_pevienet
Poeta recién llegado
Menta
I
¡Escucha! Por verdad llevo mi bandera, mi corazón,
Un corazón encapuchado, ¡habla!,
Di lo que piensas de mi argumento sin sabor
No ocultes como yo las cicatrices ni el puñal.
No hagas blancas las armas con que maté.
¿Por qué no creíste en mi verdadero sabor?
Miraste el antiguo mentolado pasado,
¿A caso por que fue verdad?
Lloro cuando las almas no merecen elevarse,
Cuando no son perdonadas
¡Observa! Mi boca lleva otra cinta,
He callado para no despertarte ¡Siente!
Camina por los senderos de mi verdadero interior,
No te acerques al campo donde Pedro vigila al lobo,
No intentes disfrazar el sabor de mi pasado.
II
Por escape a tu rencor
Aquellas palabras textuales has regalado,
Ahora te digo yo, ¡Detente!
No hagas un hoyo en la tierra
No plantes aquella dolorosa Toronjilla
Que tus palabras y tus manos salgan,
No sigan en aquella cueva escondidos,
Que no arrebaten lo ajeno ni inventen lo impropio,
Que tu sabor ya no sea a menta,
Pero el lobo de aquel campo se ha acercado,
Y tus vecinos han sido traicionados,
Las almas siempre son perdonadas,
Elévate tranquilo, Yo no te miento.
I
¡Escucha! Por verdad llevo mi bandera, mi corazón,
Un corazón encapuchado, ¡habla!,
Di lo que piensas de mi argumento sin sabor
No ocultes como yo las cicatrices ni el puñal.
No hagas blancas las armas con que maté.
¿Por qué no creíste en mi verdadero sabor?
Miraste el antiguo mentolado pasado,
¿A caso por que fue verdad?
Lloro cuando las almas no merecen elevarse,
Cuando no son perdonadas
¡Observa! Mi boca lleva otra cinta,
He callado para no despertarte ¡Siente!
Camina por los senderos de mi verdadero interior,
No te acerques al campo donde Pedro vigila al lobo,
No intentes disfrazar el sabor de mi pasado.
II
Por escape a tu rencor
Aquellas palabras textuales has regalado,
Ahora te digo yo, ¡Detente!
No hagas un hoyo en la tierra
No plantes aquella dolorosa Toronjilla
Que tus palabras y tus manos salgan,
No sigan en aquella cueva escondidos,
Que no arrebaten lo ajeno ni inventen lo impropio,
Que tu sabor ya no sea a menta,
Pero el lobo de aquel campo se ha acercado,
Y tus vecinos han sido traicionados,
Las almas siempre son perdonadas,
Elévate tranquilo, Yo no te miento.