artemio lupin
Poeta recién llegado
Hago memoria sobre un paisaje inexistente
recuerdo vagos retazos
imágenes sin sentido aparente,
patios interiores donde la lluvia cae
sobre objetos que no parecen salvarse
Todos esas polvorientas retortas
extremidades de muñecas o muñecos
tiradas en el barro,
desinfladas pelotas
hechas de plástico y rebabas,
toda esa naturaleza muerta al fin y al cabo
era lo único vivo,
lo único latente,
y a eso me aferro,
como un pobre entre gentes,
hago entonces memoria sobre estos elementos guardados
vertidos en la trastienda
sin mirarlos me consta su presencia
por el aroma ácido que desprenden,
que me llega desde el fondo como una
pesada y vacía bocanada.
Pero yo no me contento con estos rumbos aciagos
miro de frente en el lupanar que aquí antes hubo
observo atento el aire que se mantuvo apegado a esta tierra
y pienso de qué manera acabar con este maleficio
con qué bomba húmeda llamar
las manadas del exterminio
pero ni todo el fuego de la tierra
ni todos sus volcanes podrán
acabar con esta sustancia ligosa, fría y húmeda.
Solo el verso parece poblar y equilibrar estos ruedos
solo el verso esparcido en pedazos de papel picado
solo el verso mantiene ese fuego
que no puede apagarse
ni con toda el agua del océano.
recuerdo vagos retazos
imágenes sin sentido aparente,
patios interiores donde la lluvia cae
sobre objetos que no parecen salvarse
Todos esas polvorientas retortas
extremidades de muñecas o muñecos
tiradas en el barro,
desinfladas pelotas
hechas de plástico y rebabas,
toda esa naturaleza muerta al fin y al cabo
era lo único vivo,
lo único latente,
y a eso me aferro,
como un pobre entre gentes,
hago entonces memoria sobre estos elementos guardados
vertidos en la trastienda
sin mirarlos me consta su presencia
por el aroma ácido que desprenden,
que me llega desde el fondo como una
pesada y vacía bocanada.
Pero yo no me contento con estos rumbos aciagos
miro de frente en el lupanar que aquí antes hubo
observo atento el aire que se mantuvo apegado a esta tierra
y pienso de qué manera acabar con este maleficio
con qué bomba húmeda llamar
las manadas del exterminio
pero ni todo el fuego de la tierra
ni todos sus volcanes podrán
acabar con esta sustancia ligosa, fría y húmeda.
Solo el verso parece poblar y equilibrar estos ruedos
solo el verso esparcido en pedazos de papel picado
solo el verso mantiene ese fuego
que no puede apagarse
ni con toda el agua del océano.