ToninadaS
Poeta recién llegado
Por sudar mis desconsuelos,
por rendir yo a mis desvelos
a Morfeo en sumisión,
te brindo mi confesión
rezumando puntos sinceros,
cargada de soberbia pasión
cuan Venus por el Ateneo.
Me quiebro si me meneo
puliendo recuerdos tuyos.
Dejando tirado mi orgullo,
abrazos frustrados sin fin
en dulces lágrimas convertí,
regando el dolor tuyo
de todo lo que sufrí.
Me quedaron tras tu marcha,
la razón: llena de manchas,
el corazón: en barbecho,
el amor: triste y maltrecho,
y las miradas vacías y anchas
sin la protección de tu techo.
Separarnos tanto me costó
que un leve surco se formó
gota a gota en mi mejilla.
Es, a mi ver, una maravilla
esto que vivimos los dos
y lo que por vivir nos quedó,
pese a que causa sencilla
a negarme amor te llevó.
Porque por amor sufriste
y como etéreo titán supiste
sufrir lo que yo no sufrí jamás,
que dejé mi pasado detrás
poniéndome menos triste
de lo que estoy porque te vas.
Y sin embargo contento
por haber vivido encuentros
que, llenos de paz y gloria,
permanecen en mi memoria
dándome luz, brillo y color,
llevándome hasta el albor
de allá donde esta historia
cumple con su rigor.
Me quedaron tras tu viaje:
tu mirada como tatuaje
en mis retinas cuando levanto,
la cama: fría sin tu manto,
el café: amargo de ultraje
por más azúcar que le planto.
Mas lo que la verdad encierra
es que tu vida va por tierra
y la mía es más de volar,
que sólo aterricé a repostar
y mientras tanto nos vimos,
pero cada cual su camino
ha de volver a tomar,
pues será nuestro destino.
Eso no quita que en el futuro,
aunque sea turbio y oscuro,
tenga que volver a aterrizar
y por tus tierras vuelva a bajar,
porque estoy yo bien seguro
de que volveremos a disfrutar
cara a cara, cuerpo a cuerpo,
dando besos si te encuentro.
Por otro lado un gran abrazo
que nos una con un lazo,
de los que nos solíamos dar,
empiezo a necesitar,
como el herrero a su mazo
o el cantante al cantar.
Me quedaron tras tu ida:
un nuevo tesón por la vida,
palabras de sentido repletas
y satisfacción si respetas
lo que llenaste en mi vida
en tan morbosas gestas
que a tu lado coseché.
Pero ¡Madre, que disfruté!
de tu compañía femenina,
de tus besos en cada esquina,
de tus abrazos de infarto,
de las noches en tu cuarto
y de aquel viaje entre rimas
y sedantes paseos en barco.
Me duele porque me das
lo que buscaba y te vas.
Quedóme el cariño crudo,
la aorta con doble nudo
y mi escasa esencia sin más.
Yo bien renegado dudo
de que funcione el sistema.
Pero, ¡Ríame yo del tema!
y ríete tú junto a mi lado,
Cuán bien lo hemos pasado
cuando estuvimos juntos,
que quitando el leve punto
de habernos distanciado
¡Qué bonito es este asunto!
Y tu amistad, tu boca, tu sonrisa,
el recuerdo de tu piel y tu brisa
me quedaron.
por rendir yo a mis desvelos
a Morfeo en sumisión,
te brindo mi confesión
rezumando puntos sinceros,
cargada de soberbia pasión
cuan Venus por el Ateneo.
Me quiebro si me meneo
puliendo recuerdos tuyos.
Dejando tirado mi orgullo,
abrazos frustrados sin fin
en dulces lágrimas convertí,
regando el dolor tuyo
de todo lo que sufrí.
Me quedaron tras tu marcha,
la razón: llena de manchas,
el corazón: en barbecho,
el amor: triste y maltrecho,
y las miradas vacías y anchas
sin la protección de tu techo.
Separarnos tanto me costó
que un leve surco se formó
gota a gota en mi mejilla.
Es, a mi ver, una maravilla
esto que vivimos los dos
y lo que por vivir nos quedó,
pese a que causa sencilla
a negarme amor te llevó.
Porque por amor sufriste
y como etéreo titán supiste
sufrir lo que yo no sufrí jamás,
que dejé mi pasado detrás
poniéndome menos triste
de lo que estoy porque te vas.
Y sin embargo contento
por haber vivido encuentros
que, llenos de paz y gloria,
permanecen en mi memoria
dándome luz, brillo y color,
llevándome hasta el albor
de allá donde esta historia
cumple con su rigor.
Me quedaron tras tu viaje:
tu mirada como tatuaje
en mis retinas cuando levanto,
la cama: fría sin tu manto,
el café: amargo de ultraje
por más azúcar que le planto.
Mas lo que la verdad encierra
es que tu vida va por tierra
y la mía es más de volar,
que sólo aterricé a repostar
y mientras tanto nos vimos,
pero cada cual su camino
ha de volver a tomar,
pues será nuestro destino.
Eso no quita que en el futuro,
aunque sea turbio y oscuro,
tenga que volver a aterrizar
y por tus tierras vuelva a bajar,
porque estoy yo bien seguro
de que volveremos a disfrutar
cara a cara, cuerpo a cuerpo,
dando besos si te encuentro.
Por otro lado un gran abrazo
que nos una con un lazo,
de los que nos solíamos dar,
empiezo a necesitar,
como el herrero a su mazo
o el cantante al cantar.
Me quedaron tras tu ida:
un nuevo tesón por la vida,
palabras de sentido repletas
y satisfacción si respetas
lo que llenaste en mi vida
en tan morbosas gestas
que a tu lado coseché.
Pero ¡Madre, que disfruté!
de tu compañía femenina,
de tus besos en cada esquina,
de tus abrazos de infarto,
de las noches en tu cuarto
y de aquel viaje entre rimas
y sedantes paseos en barco.
Me duele porque me das
lo que buscaba y te vas.
Quedóme el cariño crudo,
la aorta con doble nudo
y mi escasa esencia sin más.
Yo bien renegado dudo
de que funcione el sistema.
Pero, ¡Ríame yo del tema!
y ríete tú junto a mi lado,
Cuán bien lo hemos pasado
cuando estuvimos juntos,
que quitando el leve punto
de habernos distanciado
¡Qué bonito es este asunto!
Y tu amistad, tu boca, tu sonrisa,
el recuerdo de tu piel y tu brisa
me quedaron.