Y la lluvia amarga caía
las primeras semanas de mayo
cuando el sol soberbio se resistía,
sin mucho que hacer.
La algarabía de la gente
se discipo sin más rodeos
y yo empecé a escribir
sobre, el fuego, la tristeza y las personas.
Simpática en mi quehacer
y algunas veces melancólica
sentía como pasaba
la vida por mí...
Entonces en un momento decisivo
cuando el agua ganó la impertinencia del sol,
escribí:
Zahieren sin tregua
amenazantes y decididas
las gotas
que hacen pesar el suelo.
Un momento después
talvez tres,
enrede el hilo que hay
entre el juicio y la locura.
Mazaret
las primeras semanas de mayo
cuando el sol soberbio se resistía,
sin mucho que hacer.
La algarabía de la gente
se discipo sin más rodeos
y yo empecé a escribir
sobre, el fuego, la tristeza y las personas.
Simpática en mi quehacer
y algunas veces melancólica
sentía como pasaba
la vida por mí...
Entonces en un momento decisivo
cuando el agua ganó la impertinencia del sol,
escribí:
Zahieren sin tregua
amenazantes y decididas
las gotas
que hacen pesar el suelo.
Un momento después
talvez tres,
enrede el hilo que hay
entre el juicio y la locura.
Mazaret