RezardSomnus
Poeta recién llegado
Escribir para ti,
Asi, de madrugada, es raro,
No tengo palabras concisas
que quiera decirte.
Escribir para ti,
Asi de madrugada, es pues,
Estoicamente raro.
Pero pensar en ti,
Eso, vaya, eso es otra cosa,
Eso me sale sorprendida, y jodidamente, bien.
Pensar en ti, aun de madrugada,
Es caro, pero agradable.
Pienso en tu altaneria, casi infantil,
O en tu sensualidad, casi de diva,
En esos dias que te vistes para la guerra,
Y en lugar de ir a la guerra, te vas a la deriva.
Y no se si aplacarte con los puños, o con besos.
A veces me recuesto en tus piernas,
Sin querer nada mas que esas columnas indemnes,
Suaves y diversas, que me ensanchan los pulmones
Y me permiten respirar,
Y tambien esas piernas en mi cuello,
Envainadas en sus botas sobre un titan ausente.
A veces eres respiro, cadera, sepulcro, compañera,
A veces eres mujer, contraste, semilla, rival...
Eres mascara de gas para el humo
del mismo infierno que provocas.
Y aun asi, molesto y todo,
Me sigues destajando sonrisas estupidas de la boca.
Cada noche, y quiero decir, cada una de ella, y las noches de sus noches,
Soy capaz de pensar algo distinto, algo tonto,
Y te podria ejemplificar mis pensamientos, como una procesion de monjas,
Que no me dejan dormir con su ajetreo, semi religioso.
Me dejan pensando en tus tonterias, en tus bromas.
O en tu llanto, En tu fuerza, por ejemplo,
Esa fuerza que usas sin medirla y sin saberlo,
Como queriendo cortar mi pan de cada dia con una sierra de motor.
Y lo mejor, es que, desmesurada como eres, eso te sale,
Hermosamente maravilloso.
Y me doy cuenta que mi adiccion, ese querer, desear estar contigo,
Me brinda na soledad tan placentera,
Llena de luchas, momentos, sonrisas, y si acaso...
Una insulsa compañera,
Una soledad asi, plena, en la que no estorbas,
A la cual eres bienvenida, tonta.
Cuando quieras.
Aunque no sepa escribir bien de ti.
Asi, de madrugada, es raro,
No tengo palabras concisas
que quiera decirte.
Escribir para ti,
Asi de madrugada, es pues,
Estoicamente raro.
Pero pensar en ti,
Eso, vaya, eso es otra cosa,
Eso me sale sorprendida, y jodidamente, bien.
Pensar en ti, aun de madrugada,
Es caro, pero agradable.
Pienso en tu altaneria, casi infantil,
O en tu sensualidad, casi de diva,
En esos dias que te vistes para la guerra,
Y en lugar de ir a la guerra, te vas a la deriva.
Y no se si aplacarte con los puños, o con besos.
A veces me recuesto en tus piernas,
Sin querer nada mas que esas columnas indemnes,
Suaves y diversas, que me ensanchan los pulmones
Y me permiten respirar,
Y tambien esas piernas en mi cuello,
Envainadas en sus botas sobre un titan ausente.
A veces eres respiro, cadera, sepulcro, compañera,
A veces eres mujer, contraste, semilla, rival...
Eres mascara de gas para el humo
del mismo infierno que provocas.
Y aun asi, molesto y todo,
Me sigues destajando sonrisas estupidas de la boca.
Cada noche, y quiero decir, cada una de ella, y las noches de sus noches,
Soy capaz de pensar algo distinto, algo tonto,
Y te podria ejemplificar mis pensamientos, como una procesion de monjas,
Que no me dejan dormir con su ajetreo, semi religioso.
Me dejan pensando en tus tonterias, en tus bromas.
O en tu llanto, En tu fuerza, por ejemplo,
Esa fuerza que usas sin medirla y sin saberlo,
Como queriendo cortar mi pan de cada dia con una sierra de motor.
Y lo mejor, es que, desmesurada como eres, eso te sale,
Hermosamente maravilloso.
Y me doy cuenta que mi adiccion, ese querer, desear estar contigo,
Me brinda na soledad tan placentera,
Llena de luchas, momentos, sonrisas, y si acaso...
Una insulsa compañera,
Una soledad asi, plena, en la que no estorbas,
A la cual eres bienvenida, tonta.
Cuando quieras.
Aunque no sepa escribir bien de ti.