Pobre alma que te aferras a la tierra
con poca esperanza,
te sostienes en tu vida
esperando sin más
a que llegue el inevitable final.
Sigues en este mundo,
con el rostro pálido,
los labios secos,
los ojos llorosos
y el corazón enfermo,
dolido por los sentimientos
mortificado por lo viejo.
¿Cuándo llegará el final?
te preguntas mirando el cielo,
guardando en el fondo
una sutil esperanza
que te garantice algo
después de esta vida de desasosiego.
Te aferras a la tierra,
queriendo partir de ella con afán,
para averiguar si más allá
tu corazón de carne
encuentre la repuesta
que desde temprana edad
te preguntabas: ¿dónde estará ella?
Sigue en este planeta
hombre pálido de corazón enfermo,
continúa caminando
que tarde o temprano
tus días habrán finalizado,
serás otro recuerdo
que después se perderá para siempre,
y una vez muerto
tal vez encuentres la respuesta
y podrás sonreír un poco más.
con poca esperanza,
te sostienes en tu vida
esperando sin más
a que llegue el inevitable final.
Sigues en este mundo,
con el rostro pálido,
los labios secos,
los ojos llorosos
y el corazón enfermo,
dolido por los sentimientos
mortificado por lo viejo.
¿Cuándo llegará el final?
te preguntas mirando el cielo,
guardando en el fondo
una sutil esperanza
que te garantice algo
después de esta vida de desasosiego.
Te aferras a la tierra,
queriendo partir de ella con afán,
para averiguar si más allá
tu corazón de carne
encuentre la repuesta
que desde temprana edad
te preguntabas: ¿dónde estará ella?
Sigue en este planeta
hombre pálido de corazón enfermo,
continúa caminando
que tarde o temprano
tus días habrán finalizado,
serás otro recuerdo
que después se perderá para siempre,
y una vez muerto
tal vez encuentres la respuesta
y podrás sonreír un poco más.
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