OEMA DE OSCAR PORTELA
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MADRE, POEMA DE OSCAR PORTELA
por oski2 » Mar Oct 01, 2013 5:19 am
MADRE, POEMA DE OSCAR PORTELA
Madre: ¿es que respondo a tu deseo
cuando en sueños quiere salírseme
del cuerpo el alma que me diste?
¡Que poderoso el hálito, las fuerzas
que hablan en mis sueños y me llaman
en tu nombre, quizá en el de mi desolado
amor desterrado y sonámbulo
en esta tierra de nadie!
Sordos están los que un día escucharon maravillados
unos de otros, y así poblaron el espacio
con voces y con risas, pero del tiempo
aquél sólo me quedan llantos y penas.
¿Es que respondo a tu deseo, al mío,
cuando fuera de mi, dando a las fuerzas
puras sueños y aguas, alas me crecen
y en pos del Orco voy consuelo
de mi pobre orfandad en estos días?
¡No habrá más luces y trinos
o deseos que donde te vea a ti toda
brazos que velen mis oscuros responsos!
Así veías en mí la pesadilla de no ser
sino canto, furor y noche, tormenta y lejanía,
y así me consolabas consolándote,
otro creyéndome y llamándome otro,
dulces mentiras hoy dormidas o muertas.
Cansándome en esta cruz del canto
estoy sin nombre, innominado para aquellos que amo
y sólo tú, mi Ángel, la guarda de mi voz
y mi memoria, presente estás llamándome
pero exigiendo fidelidad al canto del que
nace todo este denso duelo.
¿Es que respondo a tu deseo
cuando en sombras y ahombrado,
salen de mi los hálitos e imágenes
y por espacios voy dando tumbos al Orcos?
¿Es que me llamas tu, es que te llamo,
y así mutuamente llamándonos- nos
sostenemos en la amarga vigilia de la poesía?.
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MADRE, POEMA DE OSCAR PORTELA
MADRE, POEMA DE OSCAR PORTELA
Madre: ¿es que respondo a tu deseo
cuando en sueños quiere salírseme
del cuerpo el alma que me diste?
¡Que poderoso el hálito, las fuerzas
que hablan en mis sueños y me llaman
en tu nombre, quizá en el de mi desolado
amor desterrado y sonámbulo
en esta tierra de nadie!
Sordos están los que un día escucharon maravillados
unos de otros, y así poblaron el espacio
con voces y con risas, pero del tiempo
aquél sólo me quedan llantos y penas.
¿Es que respondo a tu deseo, al mío,
cuando fuera de mi, dando a las fuerzas
puras sueños y aguas, alas me crecen
y en pos del Orco voy consuelo
de mi pobre orfandad en estos días?
¡No habrá más luces y trinos
o deseos que donde te vea a ti toda
brazos que velen mis oscuros responsos!
Así veías en mí la pesadilla de no ser
sino canto, furor y noche, tormenta y lejanía,
y así me consolabas consolándote,
otro creyéndome y llamándome otro,
dulces mentiras hoy dormidas o muertas.
Cansándome en esta cruz del canto
estoy sin nombre, innominado para aquellos que amo
y sólo tú, mi Ángel, la guarda de mi voz
y mi memoria, presente estás llamándome
pero exigiendo fidelidad al canto del que
nace todo este denso duelo.
¿Es que respondo a tu deseo
cuando en sombras y ahombrado,
salen de mi los hálitos e imágenes
y por espacios voy dando tumbos al Orcos?
¿Es que me llamas tu, es que te llamo,
y así mutuamente llamándonos- nos
sostenemos en la amarga vigilia de la poesía?.