Los rostros de Valeska. (I)

***QueeN Ginevra***

Poeta adicto al portal
Los rostros de Valeska.


-Sí, yo lo hice.- dijo la joven mientras miraba las puntas de sus dedos- Es que la mujer no dejaba de mirarme; no dejaba de seguirme a dónde me moviera.- su tono era más que nada tranquilo y monótono, su porte y mirada eran las de una persona con clase social alta.

-¿Y aquello del ama de llaves? ¿Y lo del caballo? ¿Aquello del hijo de la cocinera?- el hombre dudó un momento- ¿Y aquello de sus padres?

-Si me lo permite Monsieur y es paciente - contestó la joven de una forma elegante y refinada con todas las maneras que su educación le permitía- toda la historia la conocerá.

-Pues adelante – contestó el hombre que si bien no pretendía que esta se demorara, deseaba saber toda la realidad de sus acciones.
-Pues bien, comenzaré por el orden estrictamente cronológico de los hechos.- hizo una pausa tras la cual su taciturna mirada pareció de pronto temblar.- Era una mañana en la que, como muchas otras yo despertaba por el entrar de la luz en mi ventana; aquél día, si mi mente me permite recordarlo a la perfección, nuestra ama de llaves Fabia, se encontraba limpiando la biblioteca cuando yo bajé a esta antes de ser llamada a la mesa del desayuno. Fabia leía uno de los mejores libros que yo haya jamás conocido: “la divina comedia”.- hizo una pausa cómo si el sólo hecho de recordar lo sucedido le hiciera hervir la sangre- Pero me había equivocado yo, Fabia no leía la divina comedia; estaba solamente observando las imágenes y a fin de cuentas, al percatarse de mi presencia lo dejó en la mesilla y me saludó amable. Vi sus manos, estaban llenas de suciedad y… volvió a abrir el libro, pasó las páginas bellas, viejas y crujientes; el polvo saltó hacia su rostro. ¡Estornudó sobre la divina comedia!...- gritó cómo si acusara en épocas inquisitoriales a alguien del mal oficio de la brujería – Yo ya le había prevenido con anterioridad acerca de lo valiosos que son esos libros y me molesté, la reprendí por eso y ella se limitó a limpiar las gotas de saliva sobre las imágenes pero al hacerlo, rompió una hoja y comenzó a reír… ¡comenzó a reír! … y entonces arrojé el jarrón que descansaba sobre la mesilla y este golpeó su cabeza, calló hacia atrás y se golpeó con el sofá. Siempre fue una vieja inútil pero no creí que fuera tan frágil.- una sonrisa sarcástica se dibujó en su rostro.- ¿Quién ríe ahora?... Fue sencillo decir que había caído de la escalera de la biblioteca. Todos los creyeron.
(.... continua)
 
Los rostros de Valeska.


-Sí, yo lo hice.- dijo la joven mientras miraba las puntas de sus dedos- Es que la mujer no dejaba de mirarme; no dejaba de seguirme a dónde me moviera.- su tono era más que nada tranquilo y monótono, su porte y mirada eran las de una persona con clase social alta.

-¿Y aquello del ama de llaves? ¿Y lo del caballo? ¿Aquello del hijo de la cocinera?- el hombre dudó un momento- ¿Y aquello de sus padres?

-Si me lo permite Monsieur y es paciente - contestó la joven de una forma elegante y refinada con todas las maneras que su educación le permitía- toda la historia la conocerá.

-Pues adelante – contestó el hombre que si bien no pretendía que esta se demorara, deseaba saber toda la realidad de sus acciones.
-Pues bien, comenzaré por el orden estrictamente cronológico de los hechos.- hizo una pausa tras la cual su taciturna mirada pareció de pronto temblar.- Era una mañana en la que, como muchas otras yo despertaba por el entrar de la luz en mi ventana; aquél día, si mi mente me permite recordarlo a la perfección, nuestra ama de llaves Fabia, se encontraba limpiando la biblioteca cuando yo bajé a esta antes de ser llamada a la mesa del desayuno. Fabia leía uno de los mejores libros que yo haya jamás conocido: “la divina comedia”.- hizo una pausa cómo si el sólo hecho de recordar lo sucedido le hiciera hervir la sangre- Pero me había equivocado yo, Fabia no leía la divina comedia; estaba solamente observando las imágenes y a fin de cuentas, al percatarse de mi presencia lo dejó en la mesilla y me saludó amable. Vi sus manos, estaban llenas de suciedad y… volvió a abrir el libro, pasó las páginas bellas, viejas y crujientes; el polvo saltó hacia su rostro. ¡Estornudó sobre la divina comedia!...- gritó cómo si acusara en épocas inquisitoriales a alguien del mal oficio de la brujería – Yo ya le había prevenido con anterioridad acerca de lo valiosos que son esos libros y me molesté, la reprendí por eso y ella se limitó a limpiar las gotas de saliva sobre las imágenes pero al hacerlo, rompió una hoja y comenzó a reír… ¡comenzó a reír! … y entonces arrojé el jarrón que descansaba sobre la mesilla y este golpeó su cabeza, calló hacia atrás y se golpeó con el sofá. Siempre fue una vieja inútil pero no creí que fuera tan frágil.- una sonrisa sarcástica se dibujó en su rostro.- ¿Quién ríe ahora?... Fue sencillo decir que había caído de la escalera de la biblioteca. Todos los creyeron.
(.... continua)



Clara la calidad de la narrativa, apasionante lectura, la novela se te da mucho y es atrapante, por eso espera uno la continuacion

un abrazo
 
exelente forma de atrapar a futuros lectores, esperamos con ansia la continuacion, seguire tu pluma, felicidades y sigue adelante!!
 
Ramón Maldonado V.;2176588 dijo:
Clara la calidad de la narrativa, apasionante lectura, la novela se te da mucho y es atrapante, por eso espera uno la continuacion

un abrazo


Gracias Ramón, proximamente la publicaré...
es bueno saber que este texto te ha atrapado... espero lo siga haciendo.
 
exelente forma de atrapar a futuros lectores, esperamos con ansia la continuacion, seguire tu pluma, felicidades y sigue adelante!!

Deadgirl... eres una recién nacida... si te propones seguir mis letras yo seguiré las tuyas tambien...
Gracias por lo que comentas.
Saludos cordiales
QueeN
 

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