Tzadek
Poeta recién llegado
Llegas ante mí, vestida de la primavera,
dueña del mundo, a mi alcoba todas las mañanas.
Me despiertas con una de tus caricias de antes,
llena de perfumes, olor a tierra mojada.
Llegas radiante y el sol se va esforzando en vano,
eres tú quien se lleva las penas y el invierno.
Me traes un puñado de tus besos en tus labios
y siempre estás más hermosa cada vez que te veo
¡Ah mujer! Yo te amé con la fuerza de los hombres,
y tu piel calmaba mi pasión desenfrenada.
Amé tu vida mucho más que a la mía propia,
porque en ti estaba el fragmento faltante de mi alma.
Ahora preguntas la razón por la que escribo esto,
si estás lejana y ya no nos hemos encontrado.
Escucha para que veas el por qué de lo que hago:
y la única sencilla razón es porque te amo.
dueña del mundo, a mi alcoba todas las mañanas.
Me despiertas con una de tus caricias de antes,
llena de perfumes, olor a tierra mojada.
Llegas radiante y el sol se va esforzando en vano,
eres tú quien se lleva las penas y el invierno.
Me traes un puñado de tus besos en tus labios
y siempre estás más hermosa cada vez que te veo
¡Ah mujer! Yo te amé con la fuerza de los hombres,
y tu piel calmaba mi pasión desenfrenada.
Amé tu vida mucho más que a la mía propia,
porque en ti estaba el fragmento faltante de mi alma.
Ahora preguntas la razón por la que escribo esto,
si estás lejana y ya no nos hemos encontrado.
Escucha para que veas el por qué de lo que hago:
y la única sencilla razón es porque te amo.