Alas de Mariposa
Poeta recién llegado
Lobo
¿Cómo decirte que quiero volver a sentir hervir mi sangre al tener tus brazos a mí alrededor?
Sin manchar la imagen de ¨niña¨ que tienes de mí,
¿Cómo decirte que deseo arrojarte sobre la mesa y que mi lengua sea una extensión más de tu piel?
Sin que aquel lobo feroz me devore, por más ansias de querer que ocurra,
¡Cuanto quisiera romper el silencio!
Arrojarme en sus brazos, pegarlo contra la pared y ¡devorarlo!
Pero no; esta esa línea delgada que llamamos ¿decencia?
Que hace frenar los impulsos insaciables que guarda esa ¨niña¨,
Cuanto le gustaría a mi lengua juguetear en tu boca, y a tus manos trazar un mapa sobre mi piel.
Quisiera besarte, sentir tú calor en el silencio discreto,
Donde solo los gemidos y mordiscos ¡reinen!
Y entre susurros y besos nazca el escondrijo perfecto de pasión,
Pero vuelve a mi cabeza que solo fue un beso, solo eso,
Un beso mientras tus manos mapeaban mi piel,
Un instante de lujuria no más,
Donde mi corazón salía desmedido, sin control, donde las palabras no me salían,
Donde le rogaba a mi cabeza que callara este deseo infinito de tocarte, de sentirte más allá de las caricias,
De tenerte pegado a mi cintura en un baile intenso y ancestral
Pero sigo reprimiendo y frenando este impulso que es más feroz con cada latido
¡Quiero caer en tentación!
Dejar los tabúes y borrar esa delgada línea que llamamos ¿decencia?
Y que por un instante infinito esa niña se convierta en mujer.
Quebrantemos las reglas del destino hasta extasiar nuestros sentidos,
Arráncame el aliento en un ardiente beso,
Quiero sentir nuestros cuerpos acariciándose locamente bajo las llamas de la noche,
Enciérrame entre tus piernas, tómame sin pensarlo,
¡Devórame sin compasión!
Doma a esta fiera que llevo dentro, despójate de razón y perviérteme la cordura;
Mi corazón hierve destilando humos de deseos, mientras mis manos insaciables se vuelven,
Y con voz jadeante pido más ¡quiero más!
¿Cómo decirte que quiero volver a sentir hervir mi sangre al tener tus brazos a mí alrededor?
Sin manchar la imagen de ¨niña¨ que tienes de mí,
¿Cómo decirte que deseo arrojarte sobre la mesa y que mi lengua sea una extensión más de tu piel?
Sin que aquel lobo feroz me devore, por más ansias de querer que ocurra,
¡Cuanto quisiera romper el silencio!
Arrojarme en sus brazos, pegarlo contra la pared y ¡devorarlo!
Pero no; esta esa línea delgada que llamamos ¿decencia?
Que hace frenar los impulsos insaciables que guarda esa ¨niña¨,
Cuanto le gustaría a mi lengua juguetear en tu boca, y a tus manos trazar un mapa sobre mi piel.
Quisiera besarte, sentir tú calor en el silencio discreto,
Donde solo los gemidos y mordiscos ¡reinen!
Y entre susurros y besos nazca el escondrijo perfecto de pasión,
Pero vuelve a mi cabeza que solo fue un beso, solo eso,
Un beso mientras tus manos mapeaban mi piel,
Un instante de lujuria no más,
Donde mi corazón salía desmedido, sin control, donde las palabras no me salían,
Donde le rogaba a mi cabeza que callara este deseo infinito de tocarte, de sentirte más allá de las caricias,
De tenerte pegado a mi cintura en un baile intenso y ancestral
Pero sigo reprimiendo y frenando este impulso que es más feroz con cada latido
¡Quiero caer en tentación!
Dejar los tabúes y borrar esa delgada línea que llamamos ¿decencia?
Y que por un instante infinito esa niña se convierta en mujer.
Quebrantemos las reglas del destino hasta extasiar nuestros sentidos,
Arráncame el aliento en un ardiente beso,
Quiero sentir nuestros cuerpos acariciándose locamente bajo las llamas de la noche,
Enciérrame entre tus piernas, tómame sin pensarlo,
¡Devórame sin compasión!
Doma a esta fiera que llevo dentro, despójate de razón y perviérteme la cordura;
Mi corazón hierve destilando humos de deseos, mientras mis manos insaciables se vuelven,
Y con voz jadeante pido más ¡quiero más!
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