La luz declina dócil en la mesa,
y el frío toma el sitio de tus manos.
El polvo va cubriendo la promesa,
borrando lentamente nuestros pasos.
El cuarto blanco frente a la ventana,
recibe un sol que corta como hielo;
la habitación, vacía esta mañana,
dibuja nuestras sombras en el suelo.
Y cuando el sol por fin se desvanece,
trayendo el canto oscuro de la lluvia,
la sombra de los dos desaparece,
y el cuarto vuelve a su total penumbra.
y el frío toma el sitio de tus manos.
El polvo va cubriendo la promesa,
borrando lentamente nuestros pasos.
El cuarto blanco frente a la ventana,
recibe un sol que corta como hielo;
la habitación, vacía esta mañana,
dibuja nuestras sombras en el suelo.
Y cuando el sol por fin se desvanece,
trayendo el canto oscuro de la lluvia,
la sombra de los dos desaparece,
y el cuarto vuelve a su total penumbra.