Sanamana
Poeta recién llegado
Era el hombre más chiquito de la ciudad, del país.
Tan chiquito que cuando iba manejando su auto colorado la gente se quedaba mirando, con los ojos bien abiertos, paralizados, porque no encontraban la cabeza del misterioso conductor.
"Ahí va el auto fantasma ", decían, y ahí iba él, el maestro más simpático, querido, y chiquitito.
Tan chiquito que cuando iba manejando su auto colorado la gente se quedaba mirando, con los ojos bien abiertos, paralizados, porque no encontraban la cabeza del misterioso conductor.
"Ahí va el auto fantasma ", decían, y ahí iba él, el maestro más simpático, querido, y chiquitito.