Libra, dominante en luna…
Tristeza que no era oferta de mercado,
¡que sabía yo de esos sacros cristales!
ungidos en el azar tuyo de versos…
De conquistador nada propuesto en mar,
ni el coñac, ni el vals, ni mi beso, la luna.
Llave maestra de mi caparazón,
la atención de mis carencias y locura;
de la tuya a la distancia campanadas,
prohibido el tacto por tu compromiso…
¿Que hay de lo magnético en vicio de lluvia?
¿Que roce en cerradura lo abre tu amor?
Cambia brusco mi horizonte buscando eso.
Lo sensible de tu llanto y tu sonrisa,
para no arrepentirse nuestro espíritu…
Clavadas las ansias sin más desconcierto,
quedamos a la espera de ese otro encuentro.
Ramiro Deladanza
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