tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Lejos y ausente, estaré al costado, envuelto en las crujientes llamas, detrás, colgando del puente, urgido entre las aguas, cayendo desde un rascacielos.
Estaré sin aire, con el pecho abierto.
Otra vez perseguido por los duendes.
Ahogándome en las sombras, desmembrando ansiedades crónicas.
Llegaré hasta la orilla, con la provecta manera de volver a hundir la cabeza en las tinieblas.
El laberinto de carne drena inanidad desde su mundo pretérito, con la satisfacción como estandarte… sabiéndose precedida tamaña alegría, desde el dolor de una agreste angustia.
Toda victoria es antecedida por un fracaso.
El sabor del triunfo, nace del suplicio.
Toda cura llega luego de una enfermedad.
Alegrías y tristezas animales u objetos convivientes.
Como amores y odios.
Como el mal y el bien.
Como el día y la noche.
Como todo es la mitad de algo.
Como la vida y la muerte.
Torva cruenta de los días por venir y, de los que se han ido.
Muéstrame la llave de la mueca estéril del adiós.
Hoy saldré de aquí, ya no queda nadie, detrás del tazón, juegan las formas mágicas.
La llave crece tras la mustia y sus dotes bestiales
Estaré sin aire, con el pecho abierto.
Otra vez perseguido por los duendes.
Ahogándome en las sombras, desmembrando ansiedades crónicas.
Llegaré hasta la orilla, con la provecta manera de volver a hundir la cabeza en las tinieblas.
El laberinto de carne drena inanidad desde su mundo pretérito, con la satisfacción como estandarte… sabiéndose precedida tamaña alegría, desde el dolor de una agreste angustia.
Toda victoria es antecedida por un fracaso.
El sabor del triunfo, nace del suplicio.
Toda cura llega luego de una enfermedad.
Alegrías y tristezas animales u objetos convivientes.
Como amores y odios.
Como el mal y el bien.
Como el día y la noche.
Como todo es la mitad de algo.
Como la vida y la muerte.
Torva cruenta de los días por venir y, de los que se han ido.
Muéstrame la llave de la mueca estéril del adiós.
Hoy saldré de aquí, ya no queda nadie, detrás del tazón, juegan las formas mágicas.
La llave crece tras la mustia y sus dotes bestiales