Las zapatillas de Martina y el escondite secreto

elena morado

Poeta que considera el portal su segunda casa
Para Luis, que se desvanezca la tristeza entre la niebla.
Igual si nos hubieran contado más cuentos de pequeños, no tendríamos q invetarlos de mayores, o no nos hubiéramos creído todos los cuentos. O hubiéramos hecho un cuento de la vida y hubiéramos tenido una vida de cuento. O yo qué sé.​



I
Te lo contaré mientras jugamos, es una larga historia de dos meses.

Ni siquiera se había dado cuenta de que estaba anocheciendo, entonces Lisa preguntó:

-¿No estás cansado?
-No
-¿No tienes hambre?
-Pues tampoco.
-Se ha hecho de noche mientras jugábamos. No estás cansado, no tienes sueño,
no tienes hambre, ¿no te parece todo un poco raro?
-La que estás muy rara eres tú, hablas raro, dices cosas raras.
No se dónde habrás estado todo este tiempo pero estoy empezando a preocuparme-.

Lisa seguía con el interrogatorio ante el asombro de Missi.

-¿Te acuerdas la noche que desaparecí? Me puse malita de repente, como tú ayer.
¿Y tú crees que yo hubiera podido estar tanto tiempo sin venir a verte?-
Entonces echó sus patitas a la cabeza, maulló y negando con su cabeza dijo:

-¡No puede ser, no puede ser! ¿Estamos....?-

Lisa le miró, no dijo nada, pero torció la boca y apretó los ojos, con una de esas muecas que sólo le salían, cuando se habían metido en un buen lío.

-¿Entonces Lisa, esto es el cielo?-

-Pues no sé qué es, pero no se está nada mal. Y donde vamos a ir se está mucho mejor,
tengo muchos amigos. Te los presentaré a todos.

Lisa, llevó su pata a la boca y silbó. Al momento aparecieron más de una veintena
de gatos y perros. Fue a su árbol, excavó unos minutos y cogió la zapatilla,
ahora una vieja y roída zapatilla.
La ocultó años atrás, para que sus amos no pudiesen verla.
Ese día se había portado muy mal, había destrozado la puerta principal recién pintada
y uno de los jarrones que decoraban la entrada de la casa.
-Vamos Missi, tenemos que irnos-.

Y se desvanecieron entre la espesa niebla.

II

-¡Ummm qué bien he dormido!-.

Eso dijo, después de diez largas horas de sueño, tumbado en su cama favorita.

Se desperezó, emitió el mejor de los maullidos haciendo gala de su condición,
e hizo uno cuantos ejercicios como tenía por costumbre todas las mañanas.

Se asomó a la ventana, y un rayo de sol llevó sus ojos al árbol, alli donde tantas
veces jugaba con sus amigos.
Se dirigió a la cocina, le esperaban unas deliciosas galletas con leche.

-¡Umm, qué raro! No me han puesto el desayuno. Se habrán quedado dormidos.
Bueno, en un rato volveré, no tengo hambre.

Se dirigió al jardín y se puso a jugar con unas cuantas hojas secas.
Le encantaba oír el ruido que hacen al pisarlas y estrujarlas.
De repente se paró, y empezó a mover su cabeza hacia todos lados:
ese olor le resultaba familiar.

Entonces la vió, allí estaba ella, con ese pelo tan bonito que tenía, y esos ojos.
Le estaba mirando, entre triste y contenta por verle, pero con algo raro en la mirada.
Entonces…¡Comenzó a correr como alma que lleva el diablo y se abalanzó sobre Lisa,
lamió toda su cara, y empezó a saltar y brincar. Se volvió loco de contento,
atravesando en un segundo el jardín de extremo a extremo, subió a los árboles,
entró en la casa y volvió a salir. Y se unió de nuevo a Lissa.

Ella ladró y le mordió la oreja izquierda, como hacía siempre para conseguir que
se enfadase, pero hoy no se enfadó.
Por fin cuando pudo hablar, le preguntó:
¿Pero qué haces aquí? ¿donde has estado? ¡Te he echado mucho de menos!

-Vale, vale, tranquilo, jajajaja. Yo también me alegro mucho de verte,
y entonces notó como algo le rozaba la garganta, como si estuviese a punto de llorar.

-Vamos a jugar un rato.

Lissa no quería responder a sus preguntas, prefería que él se diese cuenta
de lo que estaba pasando. Se pusieron a jugar a la pelota y a recordar viejos
tiempos, momentos que rebotaban tan plácidamente como esa pelota sobre el jardín.


Te lo contaré mientras jugamos.

Y el resto, ya lo sabéis.



Antonia Mauro del Blanco​
 
Última edición:
Precioso cuento. No soy mucho de gatos, pero si que he tenido perros. Tuve uno que crié desde las dos semanas de nacido, lo cuidé, le di de comer en la boca, jugué con él, lo vi crecer y lo abracé cuando estuvo enfermo. Murió hace unos tres años y no estuve con él en ese momento, estando fuera de Centroamérica. La verdad me hubiera roto el corazón verlo partir jaja.
 
Última edición:
En esta vida y en este mundo todos necesitamos de cuentos, de aquellos que nos hacen sentir y recordar que siempre fuimos, somos y seremos un poco (o un mucho) niños; que necesitamos soñar y escapar de esa fría realidad que a veces nos congela el corazón, cuentos que nos hagan sencillamente sonreír (o llorar) y transportarnos a esos lugares que quisiéramos que existieran. Me emocionaste, compi. Un besito y gracias por compartir esta preciosidad (y por todo lo demás :))
 
Última edición por un moderador:
Para Luis, y para que se desvanezca un poquito la tristeza entre la niebla.
Igual si nos hubieran contado más cuentos de pequeños, no tendríamos q invetarlos de mayores, o no nos hubiéramos creído todos los cuentos. O hubiéramos hecho un cuento de la vida y hubiéramos tenido una vida de cuento. O yo qué sé.​


I

Te lo contaré mientras jugamos, es una larga historia de dos meses.

Ni siquiera se había dado cuenta de que se hacía de noche, entonces Lisa preguntó:

-¿No estás cansado?

-No

-¿No tienes hambre?

-Pues tampoco.

-Se ha hecho de noche mientras jugábamos. No estás cansado, no tienes sueño, no tienes hambre, ¿no te parece todo un poco raro?

-La que estás muy rara eres tú, hablas raro, dices cosas raras. No se dónde habrás estado todo este tiempo pero estoy empezando a preocuparme.

Lissa siguió.

-¿Te acuerdas la noche que desaparecí? Me puse malita de repente, como tú ayer.
Y tú crees q yo hubiera podido estar tanto tiempo sin venir a verte?

Entonces echó sus patitas a la cabeza, maulló y negando con su cabeza dijo:

¡No puede ser, no puede ser!

¿Estamos....?

Lisa le miró, no dijo nada, pero torció la boca y apretó los ojos, con esa mueca q sólo hacía cuando se habían metido en problemas.

¿Entonces Lissa esto es el cielo?

Pues no se que es, pero no se está nada mal. Y donde vamos a ir se está mucho mejor, he hecho muchos amigos, te los presentaré a todos.

Lisa, llevo su pata a la boca y silbó. Al momento aparecieron más de una veintena de gatos y perros.

Lissa fue a su árbol, excavó unos minutos y cogió la zapatilla, ahora una vieja y roída zapatilla. La ocultó años atrás, para que sus amos no pudiesen verla, ese día se había portado muy mal y la había destrozado.

-Vamos Missi, tenemos que irnos.

Y se desvanecieron entre la espesa niebla.

II

Ummm qué bien he dormido.

Eso dijo, después de diez largas horas de sueño, tumbado en su cama favorita.

Se desperezó, emitió el mejor de los maullidos, haciendo gala a su condicion, e hizo uno cuantos ejercicios como solía hacer todas las mañanas.

Se asomó a la ventana, y un rayo de sol llevo sus ojos al árbol, alli donde tantas veces jugaba con sus amigos.

Se dirigió a la cocina, le esperaban unas deliciosas galletas con leche.

-¡Umm, qué raro! No me ha puesto el desayuno. Se habrán quedado dormidos. Bueno, en un rato volveré, no tengo hambre.

Se dirigió al jardín y se puso a jugar con unas cuantas hojas secas. Le encantaba oír el ruido que hacen al pisarlas y estrujarlas. De repente se paró, y empezó a mover su cabeza hacia todos lados: ese olor le resultaba familiar.

Entonces la vió, allí estaba ella, con ese pelo tan bonito que tenía, y esos ojos. Le estaba mirando, entre triste y contenta por verle, pero con algo raro en la mirada. Entonces… ¡empezó a correr como alma que lleva el diablo y se abalanzó sobre Lissa, lamió toda su cara, y empezó a saltar y brincar! Se volvió loco de contento,
atravesando en un segundo el jardín de extremo a extremo, subió a los árboles, entró en la casa y volvió a salir. Y se unió de nuevo a Lissa. Ella ladró y le mordió la oreja izquierda, como hacía siempre para conseguir que se enfadase, pero hoy no se enfadó.

Por fin cuando pudo hablar, le preguntó:

¿Pero qué haces aquí? ¿donde has estado? ¡te he echado mucho de menos!

-Vale vale tranquilo, jajajaja. Yo también me alegro mucho de verte, y entonces notó como algo le rozaba la garganta, como si estuviese a punto de llorar.

Vamos a jugar un rato.

Lissa no quería responder a sus preguntas, prefería que él se fuese dando cuenta de lo que estaba pasando. Se pusieron a jugar a la pelota y a recordar viejos momentos que rebotaban tan plácidamente como una pelota sobre el jardín.


Te lo contare mientras jugamos.

Y el resto, ya lo sabeis.



Antonia Mauro del Blanco

Qué cosa más bonita, Elenita. Qué bien contado y cuánta ternura...
Felicidades, compa. Un beso.
 
Precioso cuento. No soy mucho de gatos, pero si que he tenido perros. Tuve uno que crié desde las dos semanas de nacido, lo cuidé, le di de comer en la boca, jugué con él, lo vi crecer y lo abracé cuando estuvo enfermo. Murió hace unos tres años y no estuve con él en ese momento, estando fuera de Centroamérica. La verdad me hubiera roto el corazón verlo partir jaja.

Me lo imagino, conociéndote, que lo habrías pasado muy mal.
Mi madre tuvo un siamés 17 años, y tb tuvo un pitbul q duro muchísimo menos.
Y en casa de mi abuela siempre hubo perros.
Gracias por tener tanta paciencia conmigo, hoy te he hecho unas cuantas preguntas jaja. Un besito.
 
Última edición:
Bueno, bella Antonia, qué mejor que ese reencuentro con los seres queridos, un verdadero cielo entonces, complacida de pasear por tu cielo iluminado de letras, abracito y hasta la próxima, cariños,

ligiA

Muchas gracias dama Ligia, pues si seria genial ese reencuentro al atravesar el túnel. Hace mucho q no te visito, desde luego que vaga soy.
Un beso.
 
Última edición:
En esta vida y en este mundo todos necesitamos de cuentos, de aquellos que nos hacen sentir y recordar que siempre fuimos, somos y seremos un poco (o un mucho) niños; que necesitamos soñar y escapar de esa fría realidad que a veces nos congela el corazón, cuentos que nos hagan sencillamente sonreír (o llorar) y transportarnos a esos lugares que quisiéramos que existieran. Me emocionaste, compi. Un besito y gracias por compartir esta preciosidad (y por todo lo demás :))

Pues sí, tenemos que acudir a los cuentos y a las fantasías para evadirnos y hacer nuestros días más amenos. Yo lo hago constantemente, Antoñita la fantástica jajs, por fantasiosa ( por fantástica no me pronuncio).

Lo he intentado, tenia ganas de escribir un cuento, me ha resultado muy difícil, pero si te ha emocionado que no entristecido, objetivo conseguido.
Te imaginas q al pasar al otro lado estuvieran esperandonos con una fiesta sorpresa? Pasteles y globos de colores, que soñar es gratis. Pues eso también hubiera quedado bien en el cuento jaja.

Un besito, y no hay de qué.
 
Qué cosa más bonita, Elenita. Qué bien contado y cuánta ternura...
Felicidades, compa. Un beso.

Hola Andreas, muchas gracias.

Es difícil escribir para niños, bueno es difícil escribir jsja en general, y he tenido mil dudas.
Quizás pequé porque no se lo leí a la peque jaha, fui una burra.
Bueno, en realidad, es para todos los públicos. Habrá mas, no se cuando, pero habrá más.

Un besito
 
Para Luis, y para que se desvanezca un poquito la tristeza entre la niebla.
Igual si nos hubieran contado más cuentos de pequeños, no tendríamos q invetarlos de mayores, o no nos hubiéramos creído todos los cuentos. O hubiéramos hecho un cuento de la vida y hubiéramos tenido una vida de cuento. O yo qué sé.​


I

Te lo contaré mientras jugamos, es una larga historia de dos meses.

Ni siquiera se había dado cuenta de que se hacía de noche, entonces Lisa preguntó:


Y el resto, ya lo sabéis.



Antonia Mauro del Blanco

A esto le llamo yo efecto "Spielberg" y es una fulanada, Elena. ...

Por soñar ¿verdad? que no quede. Pues bien, gracias por hacerme soñar despierto, un poquito al menos.

Un abrazo.
 
Para Luis, y para que se desvanezca un poquito la tristeza entre la niebla.
Igual si nos hubieran contado más cuentos de pequeños, no tendríamos q invetarlos de mayores, o no nos hubiéramos creído todos los cuentos. O hubiéramos hecho un cuento de la vida y hubiéramos tenido una vida de cuento. O yo qué sé.​


I

Te lo contaré mientras jugamos, es una larga historia de dos meses.

Ni siquiera se había dado cuenta de que se hacía de noche, entonces Lisa preguntó:

-¿No estás cansado?

-No

-¿No tienes hambre?

-Pues tampoco.

-Se ha hecho de noche mientras jugábamos. No estás cansado, no tienes sueño, no tienes hambre, ¿no te parece todo un poco raro?

-La que estás muy rara eres tú, hablas raro, dices cosas raras. No se dónde habrás estado todo este tiempo pero estoy empezando a preocuparme.

Lissa siguió.

-¿Te acuerdas la noche que desaparecí? Me puse malita de repente, como tú ayer.
Y tú crees q yo hubiera podido estar tanto tiempo sin venir a verte?

Entonces echó sus patitas a la cabeza, maulló y negando con su cabeza dijo:

-¡No puede ser, no puede ser!

-¿Estamos....?

Lisa le miró, no dijo nada, pero torció la boca y apretó los ojos, con esa mueca q sólo hacía cuando se habían metido en problemas.

-¿Entonces Lissa esto es el cielo?

-Pues no se que es, pero no se está nada mal. Y donde vamos a ir se está mucho mejor, he hecho muchos amigos, te los presentaré a todos.

Lisa, llevo su pata a la boca y silbó. Al momento aparecieron más de una veintena de gatos y perros. Fue a su árbol, excavó unos minutos y cogió la zapatilla, ahora una vieja y roída zapatilla. La ocultó años atrás, para que sus amos no pudiesen verla, ese día se había portado muy mal y la había destrozado.

-Vamos Missi, tenemos que irnos.

Y se desvanecieron entre la espesa niebla.

II

Ummm qué bien he dormido.

Eso dijo, después de diez largas horas de sueño, tumbado en su cama favorita.

Se desperezó, emitió el mejor de los maullidos, haciendo gala a su condicion, e hizo uno cuantos ejercicios como solía hacer todas las mañanas.

Se asomó a la ventana, y un rayo de sol llevo sus ojos al árbol, alli donde tantas veces jugaba con sus amigos.

Se dirigió a la cocina, le esperaban unas deliciosas galletas con leche.

-¡Umm, qué raro! No me han puesto el desayuno. Se habrán quedado dormidos. Bueno, en un rato volveré, no tengo hambre.

Se dirigió al jardín y se puso a jugar con unas cuantas hojas secas. Le encantaba oír el ruido que hacen al pisarlas y estrujarlas. De repente se paró, y empezó a mover su cabeza hacia todos lados: ese olor le resultaba familiar.

Entonces la vió, allí estaba ella, con ese pelo tan bonito que tenía, y esos ojos. Le estaba mirando, entre triste y contenta por verle, pero con algo raro en la mirada. Entonces… ¡empezó a correr como alma que lleva el diablo y se abalanzó sobre Lissa, lamió toda su cara, y empezó a saltar y brincar! Se volvió loco de contento,
atravesando en un segundo el jardín de extremo a extremo, subió a los árboles, entró en la casa y volvió a salir. Y se unió de nuevo a Lissa. Ella ladró y le mordió la oreja izquierda, como hacía siempre para conseguir que se enfadase, pero hoy no se enfadó.

Por fin cuando pudo hablar, le preguntó:

¿Pero qué haces aquí? ¿donde has estado? ¡te he echado mucho de menos!

-Vale, vale, tranquilo, jajajaja. Yo también me alegro mucho de verte, y entonces notó como algo le rozaba la garganta, como si estuviese a punto de llorar.

-Vamos a jugar un rato.

Lissa no quería responder a sus preguntas, prefería que él se diese cuenta de lo que estaba pasando. Se pusieron a jugar a la pelota y a recordar viejos momentos que rebotaban tan plácidamente como una pelota sobre el jardín.


Te lo contaré mientras jugamos.

Y el resto, ya lo sabéis.



Antonia Mauro del Blanco


Me gusta mucho cómo lo has expuesto,
el tema central y sobre todo esa manera de abrazar
con letras a quien lo está pasando mal.
Todos, como dice nuestro compi Luis,llevamos un niño dentro
y estoy segura que el suyo se sentó al calor de tu afecto
y escuchó, cómo escuchan los niños,emocionado.
He vuelto a los días de lumbre, olor a familia numerosa
y migas con chorizo,mi abuelo era un gran contador de historias
con unos brazos especiales para abrazar...

Gracias por emocionarme.
Un abrazo inter...
 
A esto le llamo yo efecto "Spielberg" y es una fulanada, Elena. ...

Por soñar ¿verdad? que no quede. Pues bien, gracias por hacerme soñar despierto, un poquito al menos.

Un abrazo.

Bienvenido al mundo de los sueños. Viendo lo que pasa en el otro, mejor quedarse en prosa infantil, cuentos y leyendas.

Muchas gracias. Un abrazo.
 
Última edición:
Me gusta mucho cómo lo has expuesto,
el tema central y sobre todo esa manera de abrazar
con letras a quien lo está pasando mal.
Todos, como dice nuestro compi Luis,llevamos un niño dentro
y estoy segura que el suyo se sentó al calor de tu afecto
y escuchó, cómo escuchan los niños,emocionado.
He vuelto a los días de lumbre, olor a familia numerosa
y migas con chorizo,mi abuelo era un gran contador de historias
con unos brazos especiales para abrazar...

Gracias por emocionarme.
Un abrazo inter...

Muchas gracias, que bonito.

Pues esa imagen viene a la cabeza. Muchos niños y mayores entusiasmados mientras alguien lee una historia misteriosa. Que imagen mas bonita.

Es verdad, en todos nosotros vive un niño, en unos mas desarrollado q en otros, pero eso no debe de ser tan malo, yo creo q es bueno.

Pues si, hay q abrazar cuando hace falta, sino lo hacemos con quien esta cerca y cuando nos necesitan, pues cuando se va a hacer.

Brazos especiales y espaciales si hace falta.

Un besito
 
Anto, Anto, que bien te arrancaste por infantiles; si con solo rascar un poquitín ya te sale la vena escritora... y las horas de autobús dan para mucho, je je je.
Me ha encantado, entre juegos perrunos y gatunos, todo el relato.

PD. Te guardamos una copita para el brindis… pero como no viniste, me la acabo de beber yo ahora, je je je.

Me gusta y me hace gracia,q me llamen asi, y aquí se me hace raro. Así me llaman en casa de toda la vida, y los amigos q conozco desde pequeña. Después de mayor cuando me preguntaban o preguntan ahora, digo q me llamen como quieran. Pero ese me gusta jsja.

Con rascar un poquitin, me sale la vena jaja, así sin mas.

Ya me gustaría ser escritora Alonsiño, para eso hay q saber mucho. Yo cuento cositas y gracias.

Pero que morro tienes, beberte mi copa. Tu deja deja, que ya te enterarás jahaja

Un besito

Por cierto, en el bus duermo, y si tengo WiFi ando en mp y en hangoust jaja
 
Última edición:

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba