Laodamía.

alexjor

Poeta recién llegado
Entre el fulgor que da el corazón
al morir, entre los versos de amor de tu piel,
¡escucha mi canto! – ¡escucha mi ser!,
mira mis manos – mira mi rostro
sostenme tan solo una vez más en tus labios,
estuve en la galería de tu espíritu
estuve en el amanecer de tu risa,
y hoy me siento
a la orilla del dolor, a contemplar tu belleza.

Cierra tus ojos, amada mía
siente mi cuerpo,
aún existe tu brillo – aún existe tu esencia
puedo verte al final de esta fría calle,
escucha mi corazón – escucha mis versos
mira mi rostro iluminado por tu luz
¡mírame!, Laodamía, sigo siendo yo,
el mortal que te amo,
el que con el sortilegio de la pasión
hoy llega a ti, puro y amado,
fugaz y eterno, tan solo esta noche.

Mírame sentado a tu lado
acariciando tu cuerpo semidesnudo,
es tan fría esta calle sin tu candor
es tan inerte mi ser, sin el tuyo,
y sé, que mi nombre sacrificas tu vida por amor,
quizás algún día nos llegue
la oportunidad del reencuentro,
pero por ahora, solo retengo en mi alma
tu belleza, tu juventud, tu paz.

Laodamía, mi estrella fugaz
¿acaso me retienes en tu memoria?
¿acaso el tiempo, no nos ha podido separar?,
pueden los dioses permitir
un amor que sobrepase la inmortalidad,
que sacie el mar de Poseidón
el cielo de Zeus y el infierno de Hades,
oh! Laodamía, por ti tiritan las estrellas
por ti mi alma aún esta aferrada a la tuya,
Laodamia, tan bella como la primera vez
tan insaciable como el deseo de tu cuerpo,
sostenme eternamente en tu alma
y que nunca muera en la esencia del tiempo
este amor que los dioses anhelan.
 

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