Lamento eterno

Rodrigo del Río

El cazador de sueños.

Lamento eterno

Transcurren el paisaje

el tiempo, las figuras, los sueños…

todo transcurre bajo el polvo

envejecido de los años.

Mientras yo acumulo

silencios, lágrimas, sonrisas.

Se va el mecer de las hojas,

y el viento sopla en mi oído

el sonido de tu ausencia.


Pero permanezco aquí

en mi soledad inerte,

mientras el incesante ruido

de una copiosa lluvia

me trae tu voz, tu risa, tus pasos.

Y en esta noche, como otras

has de vivir en mi sueño…

donde tus pasos cantan,

y tus sinuosos latidos

retumban en mí, una vez más.


Eres como el respirar,

te llevo en mi sangre y en mi aliento.

Pero tu ausencia no se apaga,

es eterna como el viento.


Te busco en la lluvia, en la noche,

en el eco de cada latido.

Y aunque pasen mil años,

no habrá olvido que haya cabido

en este pecho roto

que aún espera tu regreso,

porque el tiempo no borra lo eterno,

solo lo vuelve recuerdos.

Y aunque la noche se empeñe

en borrar tu nombre en mis labios,

yo sigo aquí, despierto,

en el umbral de los años.

Tu recuerdo es un río

que nunca deja de correr,

y yo, su cauce seco,

esperando volver a beber.


Mañana la aurora

cubrirá mi rostro,

el viento abrazará mi pelo

y recogeré en él

la humedad de tu forma.

Pensaré que fui un pasajero

en el rincón de tu vida;

y esperaré que, como a todos

me cubra el manto del tiempo.


Eres como el respirar,

te llevo en mi sangre y en mi aliento.

Pero tu ausencia no se apaga,

es eterna como el viento.


Te busco en la lluvia, en la noche,

en el eco de cada latido.

Y aunque pasen mil años,

no habrá olvido que haya cabido

en este pecho roto

que aún espera tu regreso,

porque el tiempo no borra lo eterno,

solo lo vuelve recuerdos.

Rodrigo del Río

 

Lamento eterno

Transcurren el paisaje

el tiempo, las figuras, los sueños…

todo transcurre bajo el polvo

envejecido de los años.

Mientras yo acumulo

silencios, lágrimas, sonrisas.

Se va el mecer de las hojas,

y el viento sopla en mi oído

el sonido de tu ausencia.


Pero permanezco aquí

en mi soledad inerte,

mientras el incesante ruido

de una copiosa lluvia

me trae tu voz, tu risa, tus pasos.

Y en esta noche, como otras

has de vivir en mi sueño…

donde tus pasos cantan,

y tus sinuosos latidos

retumban en mí, una vez más.


Eres como el respirar,

te llevo en mi sangre y en mi aliento.

Pero tu ausencia no se apaga,

es eterna como el viento.


Te busco en la lluvia, en la noche,

en el eco de cada latido.

Y aunque pasen mil años,

no habrá olvido que haya cabido

en este pecho roto

que aún espera tu regreso,

porque el tiempo no borra lo eterno,

solo lo vuelve recuerdos.

Y aunque la noche se empeñe

en borrar tu nombre en mis labios,

yo sigo aquí, despierto,

en el umbral de los años.

Tu recuerdo es un río

que nunca deja de correr,

y yo, su cauce seco,

esperando volver a beber.


Mañana la aurora

cubrirá mi rostro,

el viento abrazará mi pelo

y recogeré en él

la humedad de tu forma.

Pensaré que fui un pasajero

en el rincón de tu vida;

y esperaré que, como a todos

me cubra el manto del tiempo.


Eres como el respirar,

te llevo en mi sangre y en mi aliento.

Pero tu ausencia no se apaga,

es eterna como el viento.


Te busco en la lluvia, en la noche,

en el eco de cada latido.

Y aunque pasen mil años,

no habrá olvido que haya cabido

en este pecho roto

que aún espera tu regreso,

porque el tiempo no borra lo eterno,

solo lo vuelve recuerdos.

Rodrigo del Río

Una profunda y perdurable añoranza.

Saludos
 
“Tu poema nos recuerda que el amor verdadero deja raíces tan profundas que ni el tiempo ni la distancia pueden borrarlas. Hay dolor, pero también hay una hermosa resistencia del alma que sigue adelante guardando lo vivido como un tesoro.”

Bella nostalgia

Saludos cordiales
 

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