Carolina adrian
Poeta asiduo al portal
Lágrimas Negras
Todo lo que queda son estas lágrimas negras
que se pierden en las mejillas
y acarician el rostro
enmarcando el dolor, sufrimiento y temor.
No es la muerte a la que le temo
ni la desgracia que me acompañe
es tal vez la agonía de no poder volverte a ver.
¿Qué le digo a mi alma cuando ya no estés?
¿Cómo evitar ahogarme,
cuando lo que respiro no es aire?
Lágrimas negras, lúgubres y altaneras,
han limpiado bien este corazón,
que cristalinas no son.
¿Qué hago para poder entender este dolor?
Grito y aun así ya no regresas,
no tengo miedo a la muerte
pero cada día me come este miedo a perderte.
Mirar al cielo y saber que no iras ahí,
que vagaras como alma en pena
en busca de cualquier ciudad,
tal vez donde nunca me encuentres
donde no escuches mi sollozar.
Te dejaría ir si me dejaras morir
si de tus ojos la sinceridad se reflejara
mas tus lagrimas no son negras,
como las mías en esta tarde de primavera
igual te empiezo a olvidar.
Golpeo esta pared como si fuera mi pecho
queriendo encontrar
la salida para llegar a mi ego.
Adiós, te suelto,
te olvido
y te reencuentro.
No más poemas para ti
que cada día pierdo
esa esperanza que me devolvía
hacia lo único que amaba
y anhelaba.
Lágrimas negras que han de enmarcar
los ojos que te amaban
sin dudar.
que se pierden en las mejillas
y acarician el rostro
enmarcando el dolor, sufrimiento y temor.
No es la muerte a la que le temo
ni la desgracia que me acompañe
es tal vez la agonía de no poder volverte a ver.
¿Qué le digo a mi alma cuando ya no estés?
¿Cómo evitar ahogarme,
cuando lo que respiro no es aire?
Lágrimas negras, lúgubres y altaneras,
han limpiado bien este corazón,
que cristalinas no son.
¿Qué hago para poder entender este dolor?
Grito y aun así ya no regresas,
no tengo miedo a la muerte
pero cada día me come este miedo a perderte.
Mirar al cielo y saber que no iras ahí,
que vagaras como alma en pena
en busca de cualquier ciudad,
tal vez donde nunca me encuentres
donde no escuches mi sollozar.
Te dejaría ir si me dejaras morir
si de tus ojos la sinceridad se reflejara
mas tus lagrimas no son negras,
como las mías en esta tarde de primavera
igual te empiezo a olvidar.
Golpeo esta pared como si fuera mi pecho
queriendo encontrar
la salida para llegar a mi ego.
Adiós, te suelto,
te olvido
y te reencuentro.
No más poemas para ti
que cada día pierdo
esa esperanza que me devolvía
hacia lo único que amaba
y anhelaba.
Lágrimas negras que han de enmarcar
los ojos que te amaban
sin dudar.