Sobre la ventana abierta al mundo donde estás tú
una mariposa con rostro amarillo
más amarillo que un diamante ahogado en el día
cuyo esplendor indivisible
pendiendo siempre en los hombros del follaje
agita en tus cabellos unos relámpagos de espuma
Allí en la arquitectura aérea de un ojo prismático
en ese albor en donde todas tus imágenes
se funden y confunden sus longitudes
en una copa de cristales revueltos
estas tú recibiendo toda la luz que cae a la tierra
sobre el estanque solar de un cielo imperfecto
Entregada a las noticias diurnas
que viajan en el oxígeno te ves más luminosa
más viva en ese hermoso movimiento de cisnes desnudos
y redes solares y llamaradas de techos y un rumor de vecinos
escondidos buscando el orígen de ese perfume que horada las calles.
Ambos sabemos que a esta altura del día cuando el sol es fluctuante
como los precios en los escaparates de los supermercados
con su vuelo de armiño detrás de su oficio en el espacio
los hombres son muy torpes buscando lo visible
Uno a otro se ocultan en sus pensamientos
sobre los jardínes sosteniendo un juego de porcelana
en un país que cuando los ojos no salen con cucharas
contentos de proteger cuanto piensan
es necesario recurrir al genocidio hasta con las rosas
luego el don del olvido es más común que el gesto de mirar el reloj
Pero no te pareces a nadie que yo conozca
Nadie tiene en sus ojos ese fresco itinerario
que los peces suelen frecuentar en el fondo del océano
cuando la hoja única del universo se inerva
en las aspas soñolientas de la luz
Parece que por fin el cielo
ha decidido inflar su vestuario de lentejuelas
y la noche palpita como una oscura almohada
junto a la ventana que cierras sobre el día
Tu sueño líquido construye paredes azules
conteniendo el canto de la aurora
una mariposa con rostro amarillo
más amarillo que un diamante ahogado en el día
cuyo esplendor indivisible
pendiendo siempre en los hombros del follaje
agita en tus cabellos unos relámpagos de espuma
Allí en la arquitectura aérea de un ojo prismático
en ese albor en donde todas tus imágenes
se funden y confunden sus longitudes
en una copa de cristales revueltos
estas tú recibiendo toda la luz que cae a la tierra
sobre el estanque solar de un cielo imperfecto
Entregada a las noticias diurnas
que viajan en el oxígeno te ves más luminosa
más viva en ese hermoso movimiento de cisnes desnudos
y redes solares y llamaradas de techos y un rumor de vecinos
escondidos buscando el orígen de ese perfume que horada las calles.
Ambos sabemos que a esta altura del día cuando el sol es fluctuante
como los precios en los escaparates de los supermercados
con su vuelo de armiño detrás de su oficio en el espacio
los hombres son muy torpes buscando lo visible
Uno a otro se ocultan en sus pensamientos
sobre los jardínes sosteniendo un juego de porcelana
en un país que cuando los ojos no salen con cucharas
contentos de proteger cuanto piensan
es necesario recurrir al genocidio hasta con las rosas
luego el don del olvido es más común que el gesto de mirar el reloj
Pero no te pareces a nadie que yo conozca
Nadie tiene en sus ojos ese fresco itinerario
que los peces suelen frecuentar en el fondo del océano
cuando la hoja única del universo se inerva
en las aspas soñolientas de la luz
Parece que por fin el cielo
ha decidido inflar su vestuario de lentejuelas
y la noche palpita como una oscura almohada
junto a la ventana que cierras sobre el día
Tu sueño líquido construye paredes azules
conteniendo el canto de la aurora