GABRIEL GUILLERMO
Poeta recién llegado
Se escuchabanlos baldazos
de la vecina
en la vereda
de enfrente.
La tormenta
era inminente
y un barquito
de escarbadientes
buscaba refugio
en un puerto
de cartón,
de envase recortado.
Estábamos ahí.
A veces no mojaba,
pero hacía mucho ruido
cuando era de papel picado
y sonaba
a sábado a la tarde.
Caía en pedacitos
de colores,
como si el cielo
también hubiera sido invitado.
Nadie quería irse.
Mirábamos
cómo caía la alegría
hasta que se terminaba sola
y dejaba el suelo
lleno de recuerdos.
G.G.G.
JUNIO / 2026